México, Las mujeres indígenas mexicanas padecen discriminación múltiple, suma de agravios que atenta contra prácticamente todos los derechos humanos que deben garantizar los Estados en las sociedades modernas.
Ellas son más de cinco millones y en su mayoría carecen —por el hecho de ser mujeres, indígenas y pobres— de oportunidades económicas y políticas en materia de empleo, educación, servicios sociales, acceso a la justicia, y de manera importante, de acceso a la tierra y a otros recursos productivos, señala Rodolfo Stevenhagen, relator especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas. Su rezago se recrudece frente a las instituciones del Estado, que casi nunca tienen aptitud ni actitud para atender a una población que padece la discriminación múltiple por su origen étnico, por ser mujer, por el uso de su lengua, su situación socioeconómica, entre otras causas, la cual genera también condiciones propicias para que sean víctimas de violencia.
Así lo señala la oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el informe El derecho a una vida libre de discriminación y violencia: mujeres indígenas de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, publicado en 2007.
En estas entidades se localizan 15 de los 25 municipios con menor Índice de Desarrollo Humano Indígena (IDHI) en el país, según la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).
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