Kingston, Les Green, un experimentado funcionario policial jamaicano, recibió la misión de detener la ola de asesinatos al azar que sólo en abril pasado costó la vida a 81 personas aquí, según datos oficiales. Una guerra de bandas, junto a la creciente violencia en las escuelas secundarias, tiene en ascuas al gobierno, que la califica de su peor pesadilla, y a la población jamaicana, desconcertada ante una crisis que parece indomeñable. El mando de la policía anunció la designación del comisario asistente Green para comandar una fuerza de 120 elementos cuya tarea es detener la ola de asesinatos a sangre fría en el área capitalina. Green es el jefe de la Tarea de Fuerza Principal de Investigaciones, según la nomenclatura policial, y tendrá como misión detener a los responsables de los asesinatos de personas inocentes, niños y ancianos incluidos. Bandas rivales se disputan el control de zonas metropolitanas y envian sicarios que ultiman a tiros a personas dentro de sus casas para sembrar el terror. El año pasado más de mil 400 personas murieron en todo el país por esa causa, acorde con estadísticas circuladas por el gobierno. La designación entró en vigor hoy, después de la reunión la víspera del primer ministro, Bruce Golding, con el titular de Seguridad Nacional Derrick Smith y altos funcionarios policiales.
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