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Washington, Wall Street terminó con pérdidas, en una semana en la que el gobierno norteamericano trató sortear los efectos sobre el mercado de la crisis hipotecaria y financiera que amenaza con llevar a la economía a una recesión.
Aunque algunos analistas atribuyeron las caídas de los indicadores a una toma de ganancias, tras repuntes de la jornada anterior, prevaleció en la mayoría el pesimismo acerca de la evolución de las operaciones en la venidera semana.
El ambiente económico no ha cambiado, y todavía existe un alto nivel de nerviosismo sobre cualquier titular que refuerce la idea de que existe una razón para estar preocupados por la dirección del mercado", dijo Michael James administrador del banco regional de inversiones Wedbush Morgan en Los Angeles.
El índice industrial Dow Jones, el insignia de Wall Street, cayó hoy 1,38 por ciento, mientras que el Nasdaq, de la bolsa electrónica, y el selectivo Standard & Poor´s 500, retrocedieron 1,47 y 1,59 por ciento, respectivamente.
La insuficiente reacción positiva de esta plaza bursátil a la sorpresiva rebaja de los tipos de interés esta semana por la Reserva Federal (FED), y las recientes inyecciones de capital efectuada por esa entidad, no lograron levantar el mercado.
Este clasifica a la baja por el cúmulo de pérdidas.
Ya en diciembre y aún antes los bancos centrales de Estados Unidos, la Unión Europea, Suiza, Inglaterra y Canadá, efectuaron inyecciones de decenas de millones de dólares a los mercados interbancarios.
El objetivo era impedir que se agrave la contracción del crédito producida por la crisis hipotecaria subprime.
Esa medida de lubricar los sistemas financieros se consideró la primera desde los atentados del 11 de septiembre del 2001, cuando los bancos centrales actuaron para impedir el desplome.
Estas y otras acciones emergentes lograron tranquilizar a los inversores sólo por muy poco tiempo, pues la magnitud de la combinación de crisis que afectan a la economía norteamericana no ha cedido, sino que por el contrario, es cada vez más preocupante.
La primera jornada de operaciones de la semana cerró con una depresión de las bolsas en todas las regiones, al extremo que se le calificó de "lunes negro".
Aunque luego se registraron algunos resultados positivos y de recuperación, las bolsas a escala planetaria no escapan a los efectos de los temores sobre la posible recesión estadounidense.
Para la mayoría de los expertos las soluciones que se buscan sólo surten efecto a corto plazo, ante la creciente desconfianza de los inversores y los riesgos de recesión.
Esta situación adversa es analizada desde hace varios días en Davos, Suiza, en el Foro Económico Mundial, donde más de dos mil 500 líderes políticos y empresariales buscan encontrar un puerto de protección para enfrentar la tormenta global que generaría una recesión, mientras la volatilidad sigue agitando a las bolsas.
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