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La energía electronuclear, fuente alternativa del futuro, ascendió esta semana como tema noticioso internacional tras la firma de dos acuerdos en ese sector entre Francia y Emiratos Arabes Unidos (EAU) .
El convenio, suscrito por el presidente galo, Nicolas Sarkozy, y el jefe del estado árabe, el jeque Jalifa ben Zayed al Nahyan, forma parte de la estrategia de la actual administración francesa de apuntalar el sector industrial y militar en países árabes.
El fenómeno no es nuevo, según especialistas europeos. En años recientes, autoridades de Paris firmaron compromisos similares con Argelia, Libia y Marruecos, donde estableció bases militares y estaciones nucleares civiles que contaron con el beneplácito de algunos estados del Viejo Continente.
Los documentos fueron rubricados en Abu Dhabi, capital de EAU, durante una gira que llevó a Sarkozy también a Arabia Saudita y Qatar, dos de los grandes exportadores de crudo en el mundo.
En Qatar, representantes de la poderosa transnacional energética francesa EDF avanzaron un memorando de entendimiento para -en un futuro inmediato- asegurar acuerdos de cooperación en áreas de producción de energía nuclear y generación de energía renovable.
En el marco de la visita de Sarkozy, empresas francesas como la Total confirmaron que desarrollarán también dos reactores nucleares de tercera generación en EAU, para convertirse en uno de los principales socios de naciones árabes en este sector.
Para esta iniciativa, la Total cuenta con la cooperación del fabricante de turbinas atómicas de la empresa Areva.
El recorrido de Sarkozy, en coincidencia con una baja de su popularidad en Francia, dejó igualmente asegurados contratos por más de cuatro mil 762 millones de dólares para firmas francesas en el emirato de Abu Dhabi y en otras regiones cercanas al territorio iraní.
Para la funcionaria de Areva, Alice Lauver, este es la primera vez que Francia firma varios acuerdos intergubernamentales de tal magnitud en el golfo Pérsico.
Analistas coinciden en que Sarkozy forma parte de una cruzada política contra el programa nuclear pacifico de Irán.
El gobernante francés dijo recientemente que los estados musulmanes y árabes tienen derecho también a poseer energía atómica.
Fuentes especializadas respaldan el criterio de que existen aparentes contradicciones en la opinión del jefe de Estado galo, quien la próxima semana su cancillería estará también junto a las de Gran Bretaña, Estados Unidos, Rusia, China y Alemania en una reunión en Berlín para analizar la posibilidad de nuevas sanciones contra el desarrollo nuclear iraní.
En unos 40 años se acabará el petróleo y la energía nuclear será una de las alternativas, de manera que nada impide a los estados árabes el acceso a este tipo de combustible, según el punto de vista de Sarkozy.
En el mundo existen 439 centrales nucleares en operaciones. En naciones como Francia y Lituania, la nucleoelectricidad alcanza el 80 por ciento de la producción total nacional del fluido.
De acuerdo con publicaciones especializadas, en toda Europa hay más de 200 reactores, mientras Estados Unidos cuenta con 118, los cuales cubren el 20 por ciento de las necesidades de ese país.
El consumo energético mundial depende de una mezcla de recursos en la que los hidrocarburos, como el gas y el petróleo, tienen actualmente un protagonismo indiscutible.
No obstante, la creciente demanda de energía y la especulación existente en ese mercado hace que estos recursos sean cada vez más caros para abrir virtualmente el paso a la producción de biocombustibles impulsada por Estados Unidos.
Para la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), esa estrategia llevará a la humanidad a enfrentar un aumento considerable de los precios de los alimentos.
Con los precios actuales rondando los 100 dólares el barril, la producción de Energía partiendo de los alimentos son malas noticias para los países más pobres, que ya sufren efectos considerables al triplicarse los precios del trigo, junto con la casi duplicación del valor del maíz desde el año 2005.
La oferta de centrales nucleares con tecnología francesa es vista por expertos europeos como un paso que restaría argumentos a las naciones árabes -y también a Irán- sobre el desarrollo de una industria nuclear, aun cuando se trate de fines pacíficos.
La propuesta de Sarkozy llevaría a esos países a un estado de dependencia energética respecto a Francia.
Autor: najat
Fecha: 21/04/2009 04:59.
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