Paris, Pese a los aires de mano dura ponderados por el ministro de Inmigración e Identidad Nacional, Brice Hortefeux, Francia se quedó por debajo de la cifra de expulsiones de extranjeros en situación irregular.
La meta del gobierno era sacar del país a 25 mil inmigrantes ilegales. Hasta noviembre de 2007 se fijaba en 21 mil, y se cree que puede haber llegado a poco más de 22 mil, según el suplemento de fin de semana de Le Monde.
A primera vista, las razones de Hortefeux se concentran en los ajustes que se hicieron por el cambio de gobierno a mediados de año y también en razón del ingreso de búlgaros y rumanos en la Unión Europea (UE), indicó la fuente.
Criticado asimismo por defender el decreto que plantea efectuar pruebas de ADN para casos de reunificación familiar de inmigrantes, el titular justificó la política del presidente de la República, Nicolás Sarkozy, al señalar que "son alejamientos lógicos".
"Es una línea que persigue luchar contra el trabajo ilegal y el tráfico de seres humanos", puntualizó recientemente Hortefeux.
El principio subraya que un extranjero sin documentos legales será reenviado a su país de origen, "salvo situaciones particulares, que examinamos con justicia y humanidad".
Según la Agencia Nacional de Recepción de Extranjeros y Migraciones (ANAEM), dos mil 614 ciudadanos foráneos fueron devueltos a sus países de origen en octubre, mil 384 de ellos de forma voluntaria y mil 230 sobre la base de un retorno humanitario.
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