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Washington, El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el director de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, se esforzaron hoy por llevar mensajes de tranquilidad a los mercados financieros mundiales.
Durante su intervención, Bush instó al Congreso a la aprobación de una Administración Federal de la Vivienda, institución estatal para asegurar hipotecas, una reforma estancada en el Congreso desde hace meses.
Bush calificó de modestas a las turbulencias financieras provocadas por las crisis de hipotecas de alto riesgo y agregó que el gobierno tiene un papel para ayudar a las familias.
Las palabras del presidente estadounidense estuvieron dirigidas a responder a las críticas de la oposición demócrata, que consideran tardía la intervención del gobierno federal en la crisis del sector inmobiliario.
Al referirse a las consecuencias sobre la economía, Bush se mostró tranquilizador, al expresar que los mercados se encuentran en un período de transición, por lo que se necesitaría tiempo para evaluar riesgos.
Sin embargo, y con antelación al jefe de la Casa Blanca, Ben Bernanke reconoció la gravedad del tema, al asegurar que la Reserva Federal haría todo lo necesario para dejar atrás la grave situación creada por las hipotecas de alto riesgo.
De hecho, el presidente de la Fed admitió la posibilidad de la extensión de la crisis al resto de la economía.
Bernanke dijo tener listas medidas adicionales para favorecer el funcionamiento de los mercados, pero no precisó cuáles serían esas disposiciones.
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