Los Angeles, Activistas y organizaciones proinmigrantes estadounidenses prosiguen hoy las protestas para exigir la detención de las redadas luego del fracaso del Congreso de sacar una reforma de las leyes migratorias.
Los participantes en una marcha convocada por la Coalición 25 de Marzo, Hermandad Mexicana y otras organizaciones comunitarias dejaron escuchar la víspera sus demandas para que el legislativo retome el tema en septiembre.
Entre los participantes estuvo Saul Arellano, de 8 años de edad, quien representa a los cuatro millones de niños nacidos en Estados Unidos de madres o padres indocumentados.
Su madre, Elvira Arellano, ha estado refugiada en una iglesia en Chicago desde el 15 de agosto del año pasado, cuando decidió desafiar la orden de deportación y permanecer al lado de su hijo.
A un año se acogerse al santuario, Elvira viajó a Los Angeles para realizar una gira por el país contra lo que considera un sistema injusto y leyes migratorias obsoletas.
Los grupos que apoyan la reforma planean convocar a un paro nacional el próximo 12 de septiembre cuando el Congreso retome su trabajo luego de las vacaciones de verano.
Enma Lozano, una activista, dijo que esperan que con el paro el gobierno sienta "nuestra fuerza". "Estamos demandando que se reúnan las familias que han sido separadas y que se deroguen las órdenes de deportación pendientes", enfatizó.
Por su parte, Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza, lamentó en un artículo que publica el diario La Opinión que los inmigrantes sean culpados de todo lo malo que ocurre en el país.
"Lo que empezó como debate sobre la inmigración se ha vuelto algo mucho mayor y mucho más feo", puntualizó.
Acusó al Congreso de aprobar propuestas que atacaron no a los inmigrantes indocumentados, sino a los que están legalmente en Estados Unidos y hasta a los que se han convertido en ciudadanos después del fracaso de su debate para reformar las leyes.
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