A tres mil 363 ascendió la cifra de soldados norteamericanos muertos en Iraq durante toda la guerra, luego de que el Comando Central reportó hoy otros cuatro decesos por ataques de la resistencia.
El mando de las tropas estadounidenses notificó que otros nueve efectivos sufrieron heridas en esas acciones en esta capital y en la provincia occidental de Al Anbar.
En el oriente bagdadí perdió su vida un soldado norteamericano y seis recibieron lesiones, cuando el vehículo en que se trasladaban activó una bomba colocada a un costado de la carretera.
Un comunicado confirmó la muerte de un militar y del traductor iraquí y otros tres heridos en el oeste de la urbe, tras la detonación de una carga que hizo saltar en pedazos al carro en que se movían.
También la jefatura castrence reportó dos decesos en la provincia de Al Anbar, considerada por las tropas estadounidenses un bastión de la insurgencia de base confesional musulmana sunita.
Washington y las autoridades locales coordinaron un plan que ocupa a miles de efectivos en tratar de someter por las armas a Bagdad y Al Anbar, pero las constantes ofensivas que desplegaron no detuvieron los ataques insurgentes.
Este viernes se conoció que muchos militares estadounidenses desplegados en Iraq apoyan la aplicación de torturas y consideran que deben ser autorizadas si con ellas se salvan vidas o se logran informaciones importantes.
Según un informe basado en una encuesta y divulgado por la Secretaría norteamericana de Defensa, el 41 por ciento de los miembros del Ejército y el 44 por ciento de los infantes de Marina están de acuerdo con esas experiencias.
Para obtener esos resultados, especialistas de salud del Pentágono entrevistaron de agosto a octubre de 2006 a mil 300 soldados y 450 marines acantonados en suelo iraquí.
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