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En el recién finalizado Campeonato Mundial de Deportes Acuáticos, los aficionados surcoreanos tuvieron una palpable muestra de cuánta veracidad encierra el añejo refrán que califica a la juventud como un divino tesoro.
Con apenas 17 años de edad, Park Tae Hwan protagonizó una de las más recordadas hazañas de la justa, al conquistar para Seúl el primer título en la historia de esos torneos, gracias a su triunfo en los 400 metros estilo libre.
Aunque el prometedor adolescente ya había enseñado su potencial en competencias precedentes, pocos auguraban que su consagración llegaría tan temprano, y en la tierra del dominador en las distancias de mediano y largo aliento: el australiano Grant Hackett.
Tras el retiro del astro Ian Thorpe la afición local esperaba con impaciencia los éxitos de Hackett -que en otro momento se hubieran dado por descontados- pero el mismo tritón confesó no haber realizado una buena preparación con vista a la lid.
Pese a ello, el 25 de marzo todos los ojos se enfocaron en la piscina Susie O´Neill, de Melbourne, para presenciar la posible victoria del tricampeón olímpico en los 400 metros estilo libre.
El favorito anfitrión encabezó la mayor parte de la carrera y gran parte de los parciales "aussie" preparaban su festejo, cuando el panorama cambió intempestivamente.
Park inició una remontada antológica en los últimos 50 metros y superó a tres rivales, para alcanzar la corona y dejar boquiabiertos a propios y extraños.
El joven asiático imprimió un ritmo impresionante a sus brazadas y se impuso con tiempo de tres minutos, 44 segundos y 30 centésimas, luego de sobrepasar en el segmento final al tunecino Oussama Mellouli (plata), a Hackett (bronce) y al ruso Yury Prilukov.
"Estoy feliz. Simplemente traté de romper mi propio récord, pero obtuve un resultado inesperadamente bueno", afirmó a la prensa el único monarca universal de su continente en las ocho vueltas a la alberca.
Esa presea dorada convirtió al muchacho en la nueva celebridad de una nación dominada por disciplinas como el fútbol, el béisbol y las artes marciales.
Dos días después, Park incrementó su botín, al llevarse el metal bronceado en los 200 metros, en una prueba ganada por el espectacular estadounidense Michael Phelps, quien tuvo como escolta al también estelar holandés Pieter van den Hoogenband.
-BENDITA ASMA
Antes de agradecer a algún entrenador, el tricampeón continental en los Juegos de Doha 2006 seguramente siente mayor gratitud por el médico que le recomendó la práctica de la natación para combatir el asma en su infancia.
De esa forma llegó a las piletas cuando sólo tenía cinco años y pronto evidenció sus excepcionales aptitudes para este deporte.
El torneo colegial Dong-A fue el escenario de sus primeros éxitos, al conquistar la medalla de oro en los 100 metros, en 2001. Cuatro temporadas más tarde lograría el doblete en 200 y 400 libre, para erigirse en el nadador más destacado de la justa.
La clarinada a nivel internacional la dio en la cita mundial de curso corto en 2006, al quedar vicetitular en los 400 y mil 500 metros, como preámbulo de lo que haría en los Juegos Asiáticos de Doha 2006.
En la capital qatarí el librista acaparó todos los cintillos periodísticos, gracias a los cetros obtenidos en 200, 400 y mil 500, el subtítulo en el hectómetro y tres premios bronceados en pruebas de relevos. Esa actuación le mereció el galardón al mejor deportista de la reunión.
Otra parada significativa antes de su colosal papel en la lid del orbe de Melbourne lo constituyó el torneo Pan Pacific de Canadá, donde se proclamó rey en 400 y mil 500.
Esos antecedentes lo situaban como la gran promesa de la natación de Surcorea para los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, pero vaticinar una victoria en la justa planetaria parecía bastante osado.
Sin embargo, el joven nacido el 27 de septiembre de 1989 decidió adelantar su fiesta, y si en febrero era un proyecto con miras a la cita estival, ahora es uno de los candidatos más sólidos para brillar en la urbe china.
Los prematuros éxitos no envanecen al joven Park Tae Hwan, quien tras sobrepasar la euforia por su proeza, sólo piensa en perfeccionar su técnica con el objetivo de convertir en realidad su promisorio futuro.
"Me esforzaré más por superar mis deficiencias. Es importante mantener la mejor condición hasta los Juegos Olímpicos", declaró el bisoño tritón, llamado a ocupar un sitial destacado en la historia reciente de esta disciplina.
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