Powered by Conduit |
toolbar powered by Conduit |
![]() |
![]() |
![]() |
Washington, La ex oficial de la CIA Valerie Plame, cuya identidad fue filtrada a la prensa por funcionarios estadounidenses, aseguró hoy ser víctima de una conspiración política generada en las altas esferas del Poder Ejecutivo.
En una audiencia ante el Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, Plame dijo que siempre temió que su verdadera profesión fuese descubierta por gobiernos extranjeros, pero nunca pensó que sería delatada por el suyo.
"Mi nombre y mi identidad fueron usados negligentemente por altos funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado", afirmó la ex analista, quien dijo sentirse apenada por la politización de la comunidad de inteligencia.
El caso estalló a fines de 2003, al ser divulgada en el diario The Washington Post la pertenencia de Plame a la Agencia Central de Inteligencia.
Leer esa noticia "me causó el efecto de un golpe al estómago. (Mi carrera) se terminó en un instante, e inmediatamente pensé en la seguridad de mi familia, de los agentes extranjeros, de las redes con las cuales había trabajado", afirmó Plame este viernes.
La revelación fue interpretada en círculos políticos como un ajuste de cuentas a la espía y a su esposo, Joseph Wilson, ex embajador de Estados Unidos en Gabón, quien desacreditó al presidente George W. Bush sobre los pretextos de la invasión a Iraq.
Cuando laboraba en Gabón, el diplomático recibió a través de los canales de la CIA la encomienda de investigar si el gobierno del entonces presidente iraquí, Saddam Hussein, intentó adquirir uranio en Níger.
Los resultados de la indagación fueron negativos y Wilson los divulgó en las páginas del diario The New York Times, para desagrado del presidente Gerge W. Bush, quien en su discurso sobre el estado de la Unión había acusado a Bagdad de tener un programa de armas de destrucción masiva.
Hasta ahora, el único enjuiciado por le escándalo es el ex jefe de gabinete del vicepresidente Richard Cheney, Lewis "Scooter" Libby, a quien, a inicios de marzo, un jurado federal encontró culpable de cargos por perjurio, obstrucción de la justicia y falso testimonio.
Paradójicamente, el consejero presidencial no fue emplazado por revelar a la prensa la identidad de Plame, pese a que fue ése el hecho que desató el escándalo a fines de 2003. El tribunal dictará sentencia el 5 de junio próximo.
Uno de los testigos de la fiscalía que compareció en el juicio aseguró que Libby discutió con Cheney la posibilidad de castigar a Wilson con la filtración a la prensa de los verdaderos quehaceres profesionales de su esposa.
La afirmación provino de la oficial del Buró Federal de Investigaciones Deborah Bond, quien dijo tener pruebas de la confabulación de los funcionarios para desacreditar al diplomático por sus críticas a Bush.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/