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Río de Janeiro, La autoridades deportivas brasileñas respiran hoy con alivio luego de solucionarse un conflicto que afectaba la construcción de una importante obra de los próximos Juegos Panamericanos.
El ministro de Deportes de Brasil, Orlando Silva, aseguró que fue superada la polémica entre la empresa constructora y los obreros encargados de ejecutar el proyecto del estadio Joao Havelange.
Esa instalación es uno de los principales escenarios de la competencia continental que comenzará en esta ciudad dentro de 132 días y acogerá los torneos de atletismo y fútbol.
La Prefectura logró resolver esa situación y ya todo funciona normalmente, aseveró el ministro, luego que los trabajadores protagonizaran ayer una protesta en demanda de mejoras laborales.
Los obreros denunciaron el no pago de horas extras, demoras en la entrega de alimentos y falta de agua adecuada para beber durante la jornada de trabajo y bajo temperaturas de hasta 38 grados centígrados.
La Prefectura local es la responsable de "El Engenhao", como se conoce a ese estadio construido a un costo de unos 183 millones de dólares.
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