![]() |
Caracas, Ocho años después de su investidura con la banda presidencial, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, perfila hoy su propuesta socialista, luego de desatar pasiones y garantizar el crecimiento del respaldo popular.
En ocho años Venezuela cambió. En los social vio aparecer un entramado de programas sociales, denominados misiones, y en lo político se ratificó la caída hasta planos nunca antes tan bajos de la derecha y el crecimiento impactante de la izquierda.
El 2 de febrero de 1992 Chávez juró sobre lo que calificó de "moribunda Constitución" y prometió transformaciones democráticas, incluyendo una Asamblea Constituyente para poner al país sudamericano sobre los rieles de una nueva era de desarrollo.
El actual mandato, ganado con 63,1 por ciento de los votos el pasado 3 de diciembre, comenzó con una nueva promesa de modificar la Constitución, junto a otras medidas, para garantizar la instauración del socialismo.
Para Chávez las medidas sociales puestas en marcha en estos años constituyen logros importantes, pero se requiere una transformación estructural para eliminar males como el desempleo, la pobreza y la corrupción, que considera implícitos del sistema capitalista.
Como emblema de sus programas sociales, la Misión Barrio Adentro se asentó como un servicio gratuito de salud de una magnitud nunca antes vista en el país, con 220 millones de consultas y 39 mil vidas salvadas, que da atención a 17 millones de personas.
Además de ello, más de dos millones de consultas odontológicas y la entrega de 22 millones a pacientes con problemas de la vista, mientras los programas Barrio Adentro II, III y IV iniciaron el ascenso a planos especializados de la atención médica pública.
En ese período se eliminó el viejo mal del analfabetismo con la enseñanza de 1,5 millones de adultos y cientos de miles de personas continuaron su preparación docente gratuita hasta niveles universitarios.
Se estima que 17 millones de personas reciben alimentos subvencionados, cientos de miles de desempleados están siendo capacitados para entrar al mundo laboral, sobre todo en cooperativas, y se inició un programa de combate frontal a la miseria, Los indígenas, otro sector marginado durante siglos, recibieron el reconocimiento constitucional, tuvieron por primera vez representación parlamentaria, participaron en la creación de las leyes y comenzaron a recibir tierras para su propio desarrollo.
Si bien estos programas fueron posibles en buena medida gracias al respaldo financiero del petróleo y una mejor distribución de esos ingresos, las autoridades no se contentan con ello e iniciaron un plan de desarrollo industrial apuntalado por los cuantiosos ingresos por hidrocarburos.
Luego del golpe de estado de 2002 y el paro empresarial 2002-2003, la economía venezolana inició un proceso de recuperación representado por 13 trimestres consecutivos de crecimiento con un promedio de 13.3 por ciento de su producto interno bruto.
Con reservas de divisas de unos 37 mil millones de dólares, las autoridades no confían únicamente en sus ingresos petroleros y acaban de iniciar una Misión Energía para garantizar el suministro de electricidad a la población, sin depender exclusivamente del combustible fósil.
Junto al cambio de 52 millones de bombillos incandescentes por ahorradores, se puso en marcha un programa de utilización de energía eólica y solar y un plan para la utilización de gas en lugar de gasolina en los vehículos automotores.
En el campo internacional es indudable el empuje de Venezuela en el fracaso del proyecto neoliberal de Estados Unidos para América Latina, mientras avanza la propuesta de Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) proyecto de integración solidaria.
Iniciada originalmente entre Cuba y Venezuela, a la iniciativa ya se sumaron Bolivia y Nicaragua y el presidente Chávez anunció el posible ingreso en el próximo abril de nuevos miembros, interesados en una cooperación sin las ataduras del mercado.
Todos estos avances garantizaron a Chávez un respaldo popular sin precedentes en las pasadas elecciones y la defenestración de los partidos de la derecha tradicional, mientras los de la nueva derecha no acaban de cuajar, en una cambiada política nacional.
Pero ello no es suficiente para sacar al país del subdesarrollo y construir un estado de bienestar como delineó Bolívar, por lo cual el Jefe de Estado propuso un paso más allá, hacia la construcción de un socialismo adaptado a las condiciones históricas venezolanas.
Para el mandato 2007-2013 el reto es monumental y para cumplirlo Chávez cuenta con incrementar el respaldo de la población, que según encuestas, comenzó a ver de forma diferente la propuesta socialista, sobre la base de los avances sociales de los últimos ocho años.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/