Apenas unos días después de la muerte del entrenador Ermanno Licursi por los golpes recibidos luego de un partido del torneo amateur entre Sammartinese y Cancellese, los actos vandálicos en el balompié acaban de cobrarse otra víctima.
Tras finalizar el encuentro en que Palermo se impuso 2-1, con par de anotaciones a todas luces ilegítimas, el inspector jefe de la Policía de Catania Filippo Raciti falleció en medio de los choques entre agentes del orden público y aficionados locales.
A sus 38 años de edad Raciti dejó una viuda y dos hijos, al no sobrevivir a las heridas provocadas por el impacto en su cara de un artefacto explosivo de fabricación artesanal.
El encuentro por la vigesimosegunda jornada del Calcio estaba previsto para el domingo, pero se adelantó para el viernes debido a la celebración este sábado de la fiesta de Santa Agata, patrona de esa urbe.
Los enfrentamientos comenzaron con la entrada de los seguidores palermitanos al estadio Angelo Massimino, recibidos con una avalancha de objetos lanzados por hinchas del cuadro anfitrión.
Todo indica que los fans cataneses se encontraban exaltados por la desacertada labor arbitral de Stefano Farina, quien validó el gol marcado por el delantero visitante Andrea Caracciolo en clara posición de fuera de juego.
Después de la detención de las acciones durante media hora como consecuencia de los gases lacrimógenos empleados por los efectivos policiales, el mediocampista Fabio Caserta consiguió el empate, pero a siete minutos del final el colegiado puso la tapa al pomo.
El silbante homologó la rocambolesca diana del atacante David Di Michelle. El jugador impactó el balón con la mano de manera clamorosa y consiguió casi involuntariamente la ventaja definitiva para su plantel.
La desmedida ira de la fanaticada del Catania se hizo incontenible y a la salida de la instalación protagonizaron una auténtica batalla campal contra las fuerzas de seguridad, que además provocó heridas al menos a un centenar de personas en ambos bandos.
A raíz del hecho el comisario extraordinario de la Federación nacional de este deporte, Luca Pancalli, decidió suspender los restantes partidos de la fecha, algo que recibió el apoyo del primer ministro Romano Prodi.
"Debemos enviar un mensaje claro para terminar con este tipo de degeneración en el fútbol que lamentablemente ocurre demasiado a menudo", señaló Prodi, al unirse a las voces que expresaron su rechazo ante lo ocurrido y pidieron la adopción de medidas drásticas.
El fenómeno no es nada novedoso en el país transalpino, que todavía recuerda con gran dolor la tragedia de la final de la Copa de Europa de 1985 en el estadio de Heysel (Bélgica), donde perecieron 39 asistentes al duelo Juventus de Turín-Liverpool.
En el ámbito doméstico son recordadas aún la muerte de Vincenzo Spagnolo en una disputa entre simpatizantes de Genoa y Milán AC, o las lesiones por apuñalamiento sufridas por el vicejefe policial de la ciudad de Brescia en 1994, al término de un tope con la Roma.
Luego de un cotejo entre Atalanta de Bérgamo y Brescia, los seguidores del cuadro bergamasco causaron desmanes y se enfrascaron en una gresca con uniformados.
Otro cotejo del elenco bresciano, esta vez contra Fiorentina, generó una trifulca entre "tifossis" de ambos conjuntos con la policía, con un saldo de 50 heridos.
Ante la conmoción de todo el continente, prosiguen las investigaciones que pudieran postergar la reanudación del Calcio por un tiempo indefinido.
Autor: Copa Sudafrica 2010
Fecha: 04/02/2007 00:40.
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