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Puerto Príncipe, Las tropas multinacionales de paz de la ONU desplegadas en Haití desde hace dos años permanecerán en este territorio otros 12 meses, destaca hoy la prensa local.
El grupo de contacto sobre Haití, que reúne en Washington a 15 países donantes o contribuyentes de la MINUSTAH y a siete organizaciones internacionales, se pronunció la víspera a favor de la prolongación por un año del mandato, informó Radio Metrópole.
Ese medio de difusión, y otros como Radio Kiskeya, reproducen este viernes una conferencia de prensa conjunta del subsecretario norteamericano de Estado para Asuntos Políticos, Nicholas Burns, y del canciller haitiano, Jean Reynald Clérismé.
"Convinimos que todos debíamos aprobar una renovación del mandato de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) por un período de 12 meses", aseguró Burns al comentar la reunión en el Consejo de Seguridad de la ONU, caracterizada por las discrepancias y desacuerdos.
El representante estadounidense reconoció que una buena parte de los estados miembros de la ONU solicitaron limitar a seis meses la prolongación de la misión.
"Su presencia es esencial para la estabilidad, la paz y la lucha contra el crimen en Haití", subrayó.
El mandato de los cascos azules fue prorrogado en agosto de 2006 por seis meses (hasta el próximo día 15).
El ministro haitiano de Relaciones Exteriores, por su parte, celebró la decisión y argumentó que esa fuerza llegó a limitar de modo significativo la actividad de los grupos armados en zonas de Puerto Príncipe declaradas de imposible acceso.
"Con el apoyo de la MINUSTAH ahora podemos circular por todas estas áreas", declaró.
Las declaraciones tienen que ver con Cité Soleil y Martissant, dos de los barrios más pobres y vulnerables de la capital, donde se realiza el mayor número de operativos de las fuerzas multinacionales.
El gobierno haitiano reclama apoyo internacional debido al precario estado de la Policía Nacional, compuesta por apenas cuatro mil efectivos, mal armados y en muchos casos endebles a la corrupción.
En estos tiempos el Estado se esfuerza en la ampliación, preparación y educación de las fuerzas policiales.
Los habitantes de las localidades norteñas, consideradas "de non derecho", y otros sectores sociales como el estudiantado universitario han expresado su rechazo a la presencia de los casi nueva mil soldados y policías extranjeros en suelo haitiano desde 2004, y los valoran como "fuerza de ocupación".
Los principales líderes de las pandillas están de acuerdo con vincularse al Plan de Desarme y Reinserción lanzado por el gobierno del presidente René Preval, pero ponen como condición la salida de la MINUSTAH.
En sus recuerdos está muy viva la imagen de una acción de esas tropas el 6 de junio de 2005 que pasó a la historia como una masacre.
Un reciente informe difundido en la capital haitiana cifró en 539 los muertos en las calles en los tres últimos meses de 2006, como resultado de la violencia originada por grupos armados y durante operativos de esa Misión.
Una intervención de esas tropas en Cité Soleil la semana pasada dejó seis víctimas mortales.
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