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La Habana, La prohibición de la visita a Cuba del equipo estadounidense de lucha grecorromana agrega hoy una nueva página al amplio historial de este tipo de situaciones promovidas por el gobierno de Washington.
Encabezada por el campeón mundial de los 60 kilogramos, Joe Warren, la escuadra norteamericana tenía previsto realizar una base de entrenamiento en la Isla, como ocurre desde 2005.
Además de continuar su preparación era probable que esa selección participara este fin de semana en la Gala de Campeones, un certamen donde competirán los mejores representantes cubanos de esta disciplina.
En declaraciones a la prensa local, el comisionado nacional Miguel Langaney afirmó que fueron las autoridades de Estados Unidos las que negaron el permiso, pues en la capital antillana estaban creadas todas las condiciones para recibirlos.
Estos hechos forman parte de la política hostil hacia Cuba desarrollada por sucesivas administraciones norteamericanas.
Desde hace varios años las autoridades de aquel país han impedido reiteradamente el intercambio cultural, científico, académico y deportivo entre los dos pueblos.
El gobierno de la Isla ha denunciado sistemáticamente ante la ONU esta situación, que en 2005 provocó la negativa de un total de 183 visas para la participación de cubanos en eventos de diversa índole.
En la esfera del deporte, los cubanos se han visto privados de concurrir a justas en aquel territorio y en Puerto Rico, situación repetida con federativos impedidos de concurrir incluso a congresos internacionales a los cuales tienen acceso por derecho propio.
Como consecuencia de ello, especialidades como boxeo, béisbol, voleibol, lucha, gimnasia y baloncesto sufren afectaciones en la colaboración bilateral.
La medida también actúa en sentido inverso, pues en 2005 Washington vetó la asistencia de alrededor de 96 deportistas norteños a compromisos organizados en suelo antillano.
Sin embargo, el bloqueo económico y financiero impuesto por los gobernantes estadounidenses por cerca de medio siglo, incide directamente en la evolución de este sector en Cuba.
Debido a esa actitud la infraestructura deportiva cubana se ha visto afectada significativamente, tanto en la adquisición de implementos como en el mantenimiento de sus instalaciones.
El ejemplo del tiro es uno de los más significativos de la incidencia de esos condicionamientos, pues el plantel cubano no puede adquirir medios fabricados en aquella nación.
Una prueba ilustrativa de la naturaleza extraterritorial de esa política resulta la imposibilidad de los tiradores antillanos para utilizar las escopetas italianas Bereta, porque la firma productora mantiene fuertes vínculos comerciales con Estados Unidos.
No sólo el alto rendimiento ha sufrido los efectos del bloqueo, al provocar grandes afectaciones en los programas de la educación física y el deporte participativo.
La compra de medios básicos como cronómetros, balones o indumentaria se ha deprimido notablemente en unos casos, y en otros se ha encarecido de modo ostensible por tener que buscarlos en regiones más lejanas.
El prestigio alcanzado por Cuba en la medicina deportiva ha estado sujeto a incontables limitaciones, provocadas en buena medida por esta situación.
Igualmente se complejiza la entrada al país de componentes imprescindibles en el trabajo científico como reactivos, medicamentos, nutrientes, entre otros materiales que se fabrican en Estados Unidos, y muchas veces son únicos en el mercado.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/