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Moscú, El submarino ruso Yuri Dolgoruki, primero de una generación de sumergibles artillados con misiles balísticos intercontinentales, será botado este año por los astilleros Sevmash, afirmó hoy aquí una fuente de esa corporación.
Nuestro objetivo principal es sacar la embarcación del taller a flote y en plazos muy reducidos realizar las pruebas de amarre y marcha, dijo Andrei Diachkov, jefe de la división militar de la empresa con sede en la ciudad de Severodvinsk, al noroeste de Rusia.
Con el inicio de la construcción de este ingenio en 1996, la planta radicada en el Mar Blanco originó una trilogía que se completará con el Alexander Nevski y el Vladimir Monomaj, todos de la llamada clase Borey (proyecto 955), informa RIA Novosti.
La oficina Rubin, de San Petersburgo, aplicó en el diseño de este armamento los últimos avances en medios radioelectrónicos y atenuadores de ruido.
Las embarcaciones de esta serie estarán artilladas con sistemas coheteriles estratégicos del tipo Bulava, actualmente sometidos a prueba en el modernizado submarino Dimitri Donskoy, del proyecto 941.
Con una tripulación de 107 personas, los sumergibles del tipo Borey tienen una longitud de 170 metros, un ancho de 13,5 y pueden sumergirse a 450 de profundidad.
El almirante Vladimir Masorin, jefe de la Armada rusa, aseguró que las naves de este proyecto constituirán el elemento básico de las fuerzas navales del país más extenso del planeta en el siglo actual.
Desde el punto de vista del arsenal, cada submarino del proyecto 955 llevará 12 misiles balísticos de combustible sólido del tipo Bulava, con más de ocho mil kilómetros de alcance y capaces de portar diez ojivas de guiado individual cada una.
Moscú decidió reiniciar el desarrollo de los cohetes de cabezas múltiples después de la ruptura por Washington del Tratado bilateral de Defensa Antibalística de 1972 durante el primer mandato del presidente George W.Bush.
El presidente Putin y altos jefes militares han ratificado en intervenciones públicas que el sistema antimisil estadounidense carece aún de las características técnicas necesarias para rechazar un ataque de cohetes Bulava.
La novedad de este vector consiste no sólo en que utiliza combustible sólido, sino que su ojiva nuclear es un vehículo de reentrada múltiple independiente, lo cual le permite realizar maniobras evasivas y eludir cualquier fase del interceptor final.
Lleva también contramedidas como decodificadores y su cabeza atómica está provista de escudos contra radiaciones, interferencia electromagnética y alteración física.
El diseño de los Bulava les permite resistir una detonación nuclear hasta a 500 metros de distancia, lo que dificulta su intercepción, al igual que su velocidad, maniobrabilidad y su inmunidad a cualquier ataque con tecnología láser.
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