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Brasilia, El Gobierno brasileño cuestionó hoy la condena a muerte dictada contra el ex presidente Saddam Hussein y afirmó que esa ejecución no contribuirá a pacificar a Iraq.
Asimismo evocó que la captura y el proceso seguido contra Saddam Hussein resultaron de una invasión liderada por Estados Unidos y sin legitimidad internacional.
En un comunicado emitido por Itamaraty (Cancillería) se reconoce que la administración del ex presidente iraquí estuvo marcada por actos de violencia contra la población y cercenó libertades.
Sin embargo, el texto explica que Brasil se opone a la sentencia porque este país está contra la pena de muerte y no cree que la ejecución contribuya a la pacificación de Iraq.
Recuerda que Brasil tuvo una posición activa contra la invasión a Iraq y que la derrota de Saddam Hussein (2003) no fue resultado de una acción autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU.
El ministerio brasileño de Relaciones Exteriores evoca que ese es el único organismo multilateral con legitimidad para determinar el uso de la fuerza en el plano internacional.
Señala además que, independientemente de la naturaleza del régimen iraquí, la razón alegada para invadir a ese país (la existencia de armas de destrucción masiva) nunca fue comprobada.
La intransigencia y los errores de todas las partes dificultaron la búsqueda de iniciativas capaces de contener al gobierno de Saddam Hussein por medios pacíficos, indicó Itamaraty.
En este momento particularmente difícil para Iraq, cualquier solución para detener el conflicto debe emanar del entendimiento entre las fuerzas políticas del país y buscar la preservación de la soberanía e integridad territorial iraquí, considera la nota.
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