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Septiembre finalizó como el segundo mes más letal para los soldados norteamericanos en Iraq en el actual año, y el tercero de más muertes de ocupantes extranjeros en igual período, con 78.
Sólo fue superado, y por una diferencia de tres, por el mortífero abril, en el que perecieron 76 estadounidenses.
El propio abril, con 82, y mayo con 79, superaron las cifras totales de efectivos foráneos caídos, en su inmensa mayoría en enfrentamientos con la resistencia iraquí.
Del total de víctimas fatales: 535 fueron militares de Estados Unidos, 21 del Reino Unido y 14 de otras nacionalidades que conforman la coalición.
Los muertos en los nueve meses que acaban de concluir fueron menos que en igual etapa del 2004 y 2005, pero más que en los primeros nueve meses después de iniciada la guerra.
En el 2004 perecieron 51 ocupantes más, de ellos: 41 norteamericanos, 16 de otras procedencias, mas perdieron la vida cuatro británicos menos.
De enero a septiembre del siguiente perecieron 73 uniformados por encima del 2006, de los que 63 fueron de Washington, 12 de otras naciones y cayeron abatidos seis efectivos menos de Londres.
Los primeros nueve meses que acaban de concluir, sin embargo, superaron en 89 los soldados estadounidenses muertos que en igual período del 2003, pero disminuyó en 32 la cifra de anglos y en 18 la de otros países.
En los tres años y medio de conflicto (hasta hoy) cayeron dos mil 956 soldados de las fuerzas multinacionales: dos mil 720 de EE.UU., 119 británicos y 117 del resto de la coalición.
Las cifras son el reflejo, sobre todo con los estadounidenses, del evidente descalabro de la Casa Blanca en Iraq, pese a los esfuerzos de la administración de George W. Bush de insistir en lo contrario.
El presidente y sus seguidores han tenido que recurrir (otra vez) a la ya gastada artimaña de la amenaza terrorista, a escasas semanas de efectuarse las elecciones de noviembre, para intentar modificar los desfavorables cuestionamientos.
Los últimos estados de opinión cuestionan la guerra de Iraq y sus negativas consecuencias en la expansión del terrorismo por el mundo.
Un reciente informe secreto de 16 agencias de inteligencia de Estados Unidos, filtrado de manera sospechosa a la prensa, reconoce que este conflicto bélico exacerbó ese flagelo, lejos de disminuirlo, como pretende hacer ver Bush.
De manera coincidente, una encuesta publicada este lunes en Sydney, Australia, indicó que la gran mayoría (84 por ciento) de los australianos no cree que la guerra en la nación árabe redujo la amenaza terrorista.
La muestra, dirigida por el Instituto Político Lowy, revela, además, que el 91 por ciento de los entrevistados coincidieron en que la agresión dañó la imagen de Estados Unidos en el mundo musulmán.
En sus más recientes declaraciones, el portavoz del mando de ocupación norteamericano, general William Cadwell, admitió un incremento de los ataques insurgentes contra sus fuerzas en las últimas semanas, sobre todo luego de iniciado el mes sagrado del Ramadán.
Al Anbar y Bagdad fueron las regiones donde perecieron el mayor número de militares estadounidenses en el último mes, no obstante las medidas de excepción impuestas en la capital en los últimos tres meses y las operaciones antiguerrilleras.
Más de 60 mil efectivos extranjeros y locales patrullan las calles bagdadíes en un intento desesperado de apaciguar la capital, sin que hasta la fecha los resultados sean alentadores.
A ello se agrega el envió de 20 mil nuevos soldados al país árabe para conformar una fuerza de más de 140 mil uniformados desplegados.
Septiembre terminó, y octubre, que apenas comienza, presagia igual destino para los ocupantes que ya reportan siete soldados muertos
Redacción Central, 3 oct (PL) Septiembre finalizó como el segundo mes más letal para los soldados norteamericanos en Iraq en el actual año, y el tercero de más muertes de ocupantes extranjeros en igual período, con 78.
Sólo fue superado, y por una diferencia de tres, por el mortífero abril, en el que perecieron 76 estadounidenses.
El propio abril, con 82, y mayo con 79, superaron las cifras totales de efectivos foráneos caídos, en su inmensa mayoría en enfrentamientos con la resistencia iraquí.
Del total de víctimas fatales: 535 fueron militares de Estados Unidos, 21 del Reino Unido y 14 de otras nacionalidades que conforman la coalición.
Los muertos en los nueve meses que acaban de concluir fueron menos que en igual etapa del 2004 y 2005, pero más que en los primeros nueve meses después de iniciada la guerra.
En el 2004 perecieron 51 ocupantes más, de ellos: 41 norteamericanos, 16 de otras procedencias, mas perdieron la vida cuatro británicos menos.
De enero a septiembre del siguiente perecieron 73 uniformados por encima del 2006, de los que 63 fueron de Washington, 12 de otras naciones y cayeron abatidos seis efectivos menos de Londres.
Los primeros nueve meses que acaban de concluir, sin embargo, superaron en 89 los soldados estadounidenses muertos que en igual período del 2003, pero disminuyó en 32 la cifra de anglos y en 18 la de otros países.
En los tres años y medio de conflicto (hasta hoy) cayeron dos mil 956 soldados de las fuerzas multinacionales: dos mil 720 de EE.UU., 119 británicos y 117 del resto de la coalición.
Las cifras son el reflejo, sobre todo con los estadounidenses, del evidente descalabro de la Casa Blanca en Iraq, pese a los esfuerzos de la administración de George W. Bush de insistir en lo contrario.
El presidente y sus seguidores han tenido que recurrir (otra vez) a la ya gastada artimaña de la amenaza terrorista, a escasas semanas de efectuarse las elecciones de noviembre, para intentar modificar los desfavorables cuestionamientos.
Los últimos estados de opinión cuestionan la guerra de Iraq y sus negativas consecuencias en la expansión del terrorismo por el mundo.
Un reciente informe secreto de 16 agencias de inteligencia de Estados Unidos, filtrado de manera sospechosa a la prensa, reconoce que este conflicto bélico exacerbó ese flagelo, lejos de disminuirlo, como pretende hacer ver Bush.
De manera coincidente, una encuesta publicada este lunes en Sydney, Australia, indicó que la gran mayoría (84 por ciento) de los australianos no cree que la guerra en la nación árabe redujo la amenaza terrorista.
La muestra, dirigida por el Instituto Político Lowy, revela, además, que el 91 por ciento de los entrevistados coincidieron en que la agresión dañó la imagen de Estados Unidos en el mundo musulmán.
En sus más recientes declaraciones, el portavoz del mando de ocupación norteamericano, general William Cadwell, admitió un incremento de los ataques insurgentes contra sus fuerzas en las últimas semanas, sobre todo luego de iniciado el mes sagrado del Ramadán.
Al Anbar y Bagdad fueron las regiones donde perecieron el mayor número de militares estadounidenses en el último mes, no obstante las medidas de excepción impuestas en la capital en los últimos tres meses y las operaciones antiguerrilleras.
Más de 60 mil efectivos extranjeros y locales patrullan las calles bagdadíes en un intento desesperado de apaciguar la capital, sin que hasta la fecha los resultados sean alentadores.
A ello se agrega el envió de 20 mil nuevos soldados al país árabe para conformar una fuerza de más de 140 mil uniformados desplegados.
Septiembre terminó, y octubre, que apenas comienza, presagia igual destino para los ocupantes que ya reportan siete soldados muertos.
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