Powered by Conduit |
toolbar powered by Conduit |
![]() |
![]() |
![]() |

El presidente estadounidense, George W. Bush, recorre la ciudad de Nueva Orleans, devastada por el huracán Katrina hace hoy un año, en medio de fuertes críticas por la tardía ayuda ofrecida a los miles de damnificados.
El gobernante se reunirá en esa demarcación del estado de Luisiana, con líderes locales y asistirá a un funeral en recordación de los más de mil 500 muertos causados por los embates del Katrina, indicó un comunicado de la Casa Blanca.
Más de la mitad de los 465 mil habitantes de Nueva Orleans continúan errantes en diversas partes del país, mientras barrios enteros permanecen sin corriente eléctrica y abandonados a su suerte.
Las pérdidas materiales superaron los 100 mil millones de dólares, confirmaron fuentes oficiales.
A las acusaciones por negligencia contra el mandatario, se suman las que culpan a su administración de mantener prejuicios raciales contra las comunidades negras, cuyas casas y negocios resultaron destruidos casi en su totalidad por el ciclón.
Vale recordar las declaraciones del alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, quien señaló recientemente que el atraso en las colaboraciones para restaurar instalaciones en esa demarcación se debe a prácticas oficiales burócratas y raciales.
Resulta desgarrante, por otro lado, conocer los testimonios de muchas personas, entre ellos el de la anciana de 82 años de edad, Emma Prevost, quien recuerda con tristeza que escapó del Katrina de milagro, "con el agua al cuello".
Lo perdí todo -recuerda- y junto a mí se salvaron solo mis tres perritos.
Tras siete meses de vivir con familiares y amistades en diversos estados del país, Emma regresó en marzo de este año a Nueva Orleans, pues el gobierno federal les adjudicó a ella y otros damnificados casas-remolques como hogar.
Expertos advirtieron, sin embargo, que muchas de esas viviendas improvisadas contienen elevados niveles de formaldehído, producto químico que además de jaquecas y otros males, provoca hemorragias internas.
Durante un breve discurso la víspera en el estado de Misisipi, también afectado por el terrible huracán, Bush admitió que hay frustración entre los pobladores que aún no han podido regresar a sus arrasados hogares.
El gobierno federal destinó más de 110 mil millones de dólares para las tareas de reconstrucción de la infraestructura en la costa del Golfo, apuntó sin aludir a denuncias sobre desvíos de gran parte de esos fondos por agencias de seguros y entidades constructoras.
De acuerdo con el influyente diario The New York Times, a un año del Katrina, sólo el 27 por ciento de los estados y apenas el 10 de las ciudades estadounidenses podrían encarar una eventualidad climática tan monstruosa.
Los temores aumentaron el fin de semana último en Nueva Orleans, ante la amenaza del entonces huracán Ernesto, en las últimas horas degradado a tormenta tropical, aunque según meteorólogos podría ganar en intensidad.
El Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos, que supervisa los trabajos de reconstrucción de la infraestructura de la ciudad del jazz, manifestó su escepticismo sobre la fortaleza de los diques que se construyen en zonas costeras.
Los expertos coinciden en que esas barreras de contención están preparadas para enfrentar a un ciclón hasta de categoría tres.
No está claro si los diques pudieran soportar un torbellino de gran envergadura, enfatizó el jefe del cuerpo de ingenieros de la Armada de Estados Unidos, Carl Strock.
También Kathleen Blanco, gobernadora de Luisiana, manifestó su insatisfacicón con la fortaleza de los diques.
Con su estela de terror y muerte, el Katrina dejó sentado que pese a la opulencia económica de Estados Unidos, la desorganización y el caos conspiran contra los sectores pobres del país.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/