Caracas, Venezuela se alista hoy para iniciar este 1 de agosto una campaña electoral marcada por la ventaja del presidente Hugo Chávez ante una oposición fracturada con apenas 19 por ciento de respaldo en conjunto. La cifra más aceptada para el apoyo a Chávez es de 55 a 60 por ciento, aunque miembros de la dirección de su campaña la estiman en 70 por ciento y aspiran ubicarla 10 puntos más arriba para el 3 de diciembre, fecha de los comicios.
El respaldo al Jefe de Estado se sustenta en su política de mejor redistribución de la riqueza del quinto país exportador de petróleo del mundo, mediante programas para garantizar salud y educación gratuitas, alimentos subvencionados y combatir el desempleo.
Frente a esto, la oposición ha demostrado incapacidad para estructurar un programa alternativo atractivo y centra las acciones que le permiten sus pugnas internas en criticar e intentar descalificar el programa de gobierno.
Ciertamente, como ha alertado el propio Chávez, hay casos de ineficiencia y corrupción, que ha llamado a erradicar, pero cualquier análisis de la situación arroja que no son problemas aparecidos en sus siete años de mandato.
Una prueba de ello es que los partidos que gobernaron durante casi medio siglo hasta 1999, Acción Democrática y COPEI, dejaron de constituir piezas políticas significativas y son apenas un recuerdo del poderío de ayer.
Para millones de venezolanos, que aprendieron a escribir o reciben por primera vez en su vida servicios gratuitos de salud y educación, está claro que la solución de los problemas actuales no pasa por un regreso a la vieja política.
De otro lado, los partidos opositores de nueva creación, desvinculados de de AD y COPEI, no han logrado conformar una plataforma nacional y abierta y en la práctica disfrutan de apoyo en sectores y regiones limitadas.
Tal es el caso del gobernador de Zulia, Manuel Rosales, y su partido Un Nuevo Tiempo, con influencia centrada en el occidente y de Julio Borges, cuya organización Primero Justicia tiene el respaldo de la clase media y alta de la capital y algunas ciudades.
La propuesta del veterano político Teodoro Petkoff ?proveniente de la izquierda- de atraer a sectores populares descontentos, además de opositores, fracasó y según sondeos quedó en último lugar entre los tres candidatos.
Aunque existen casi dos decenas de pre-candidatos, son esos tres los mejor ubicados y el resto, incluyendo al cómico conocido como El Conde de Guácharo, se presentan más como casos anecdóticos de una oposición que perdió la brújula frente a Chávez.
Mientras, la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) utiliza las ultimas horas antes del comienzo de las hostilidades en fijar reglas claras de propaganda y financiamiento y los opositores siguen moviéndose en círculos.
Una de las incógnitas por dilucidar es si la agrupación opositora Súmate podrá organizar el próximo 13 de agosto unas propuestas elecciones primarias, al estilo de los partidos estadounidenses, para seleccionar un solo candidato opositor.
Para ello Súmate debe demostrar antes el origen de sus recursos, presuntamente recibidos del exterior en violación de las leyes, sobre lo cual está abierta una indagación parlamentaria.
Pese a la ventaja, los seguidores de Chávez lanzaron un comando de campaña y esperan únicamente el disparo de salida para iniciar una carrera cuya principal incógnita es, para muchos, la cantidad de votos con que el Jefe de Estado ganará su próximo mandato.
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