
Madrid, La imparable avalancha de inmigrantes ilegales continúo hoy en España con la llegada de otros 112, dos de ellos muertos, mientras se espera la aprobación de la ley de seguridad para detener la oleada.
Según informaron las autoridades canarias, el último arribo en dos embarcaciones se registró por el puerto de los Cristianos, en Tenerife. Los dos muertos se encontraban en una con 30 personas a bordo, mientras en la otra se hallaban 82, ocho de ellas menores.
Para esta jornada se esperan otros dos cayucos, cuya cantidad de ocupantes aún se desconoce, detectados por las fuerzas de salvamento marítimo.
En los últimos días llegaron más de 500 indocumentados, de los cuales 10 fallecieron por deshidratación, frío u otras causas por las largas travesías.
Sólo en este año desembarcaron en el archipiélago canario cerca de 13 mil ilegales, debido a la cercanía de ese territorio español a las costas africanas, aprovechada por los traficantes de personas.
Precisamente, se espera que el gobierno apruebe esta jornada el plan de seguridad para esas islas, con una serie de medidas para controlar la avalancha.
El miércoles último la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, anunció el plan Africa 2006-2008, el cual incluye una ayuda de 600 millones de euros para los países de ese continente.
Con ello se persigue, entre otros objetivos, cooperar al desarrollo de los estados de origen de los indocumentados, y que esos gobiernos acepten la repatriación, controlen las salidas clandestinas y propiciar la inmigración legal.
Sin embargo, para poner fin a esa oleada queda todavía un largo camino por recorrer, pues detrás de ese movimiento de ilegales se esconde una mafia.
Los traficantes de personas se enriquecen a expensas de cobrar altas sumas de dinero a quienes aspiran a una vida mejor en estados europeos desarrollados, una madeja que se teje no sólo a través del mar y de los frágiles cayucos.
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