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En un entorno laboral cada vez más competitivo, no resulta fácil ganarse la confianza y el respeto de los que nos rodean en un nuevo puesto de trabajo.
Sin embargo, no es fácil establecer esta estrategia, ni todos los profesionales saben exactamente cómo actuar. Esto depende mucho del entorno laboral que nos encontremos pero, en líneas generales, los especialistas hacen unas recomendaciones para comenzar a construir esa reputación en relación a los compañeros de trabajo, colaboradores o jefes y así entrar con buen pie.
De cara a los jefes
Demostrar responsabilidad laboral: Los jefes tienen más responsabilidades que sus empleados, por lo que ahorrarles preocupaciones debe ser uno de los primeros objetivos a cumplir.
Proactividad: Es un buen momento para plantear con prudencia algunas iniciativas, asumir la responsabilidad de que las cosas sucedan y cuestionar con tacto la manera habitual de trabajar.
De cara al equipo
Cuestión de respeto: Es importante ganarse el respeto, pero sabiendo respetar al equipo. Aunque lo mejor es mostrarse como un profesional tolerante y comprensivo, no se deben confundir los términos. La tarea más difícil para algunos es marcar los límites con sus empleados, pero hay que dejarlo claro desde el principio para no tener problemas en el futuro. .
Aprendizaje: Un jefe tiene mucho que aprender de su equipo, sobre todo al principio. Escuchar es esencial y también lo es valorar el conocimiento del negocio y de la empresa que el equipo pueda transmitirle. Es muy positivo que los miembros de un equipo sepan que su nuevo jefe acoge sus aportaciones.
Una oportunidad: Solo tienes una oportunidad de causar una primera buena impresión. Desde el primer momento hay que transmitir profesionalidad, experiencia. Por eso, a la hora de presentarse es importante hacer un breve resumen de la experiencia profesional para que el nuevo equipo conozca la trayectoria del ejecutivo o directivo que se incorpora. Esta es una buena fórmula para transmitir seguridad, a través de la comunicación con los empleados.
No a los cambios bruscos: Es posible que el ejecutivo o directivo llegue a su nuevo cargo en una situación difícil para la empresa. No se puede conocer de antemano cuál era el modo de trabajo del anterior responsable, ni cómo era su relación con los empleados, ni en qué circunstancias se produjo su salida. En este sentido, lo mejor es empezar de cero con cautela.
Todo lo anterior, es aplicable también para ganarse la reputación de cara a otros interlocutores tales como proveedores, clientes o profesionales de otras áreas de la compañía. En estos casos, se puede añadir que es aconsejable transmitir, además, que la nueva incorporación del directivo no significa pérdida de continuidad o correspondencia con la relación anterior que existía, sino todo lo contrario, mostrarse abierto a la mejora.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/