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Charles Cullen, declaró que mató 40 personas desde 1987.
El ex enfermero de 46 años Charles Cullen y veterano de
la Marina estaba entre esos profesionales de un hospital
que se dedican a cuidar de los pacientes, pero al
parecer, se dedicó a matarlos. Cuando en el año 2003
compareció ante el juez Paul Armstrong, al que manifestó
que no quería un abogado, y que su intención era
declararse culpable, declaró que durante los últimos 16
años, en las instituciones sanitarias donde trabajó, fue
el responsable de matar a unas 40 personas.
Cullen había sido acusado de la muerte de Florian Gall,
un vicario en el condado de Hunterdon, y de haber
intentado matar a una mujer, ambos pacientes del
Somerset Medical Center, donde él trabajaba.
El religioso ingresó en el hospital con un infarto el 28
de junio pasado, pero su muerte no se debió a un fallo
cardíaco, sino a que recibió una excesiva dosis de un
medicamento utilizado en pacientes con problemas del
corazón.
La víctima del segundo crimen imputado, fue Kyung Han, una
mujer de 40 años, enferma de cáncer y del corazón, que recibió
una sobredosis del mismo medicamento y murió en septiembre por
causas sin relación con su enfermedad, después de haber sido
dada de alta del hospital.
En ambos casos Cullen es sospechoso de usar dosis mortales de
digoxin, un medicamento para el corazón, que él consiguió con
la manipulación de la computadora del hospital.
Según las primeras investigaciones internas del hospital
Cullen podría ser el denominador común entre unos 16 pacientes
muertos en las mismas condiciones que Florian y Kyung Han.
Ya en el 2002, enfermeras del hospital del St. Luke's Hospital
in Bethlehem, habían advertido a los superiores de que podría
tratarse de un asesino y exigieron que Cullen fuera despedido
e investigado. Sin embargo, los administradores del hospital
respondieron negativamente.
Las autoridades han iniciado una investigación sobre la
trayectoria completa del enfermero para el que el juez ha
fijado una fianza de un millón de dólares.
Durante las primeras investigaciones, Cullen está siendo
sospechoso de varios asesinatos, siempre por muertes
inesperadas, y se están empezando a realizar las primeras
exhumaciones de cadáveres como parte de la investigación.
Otras posibles víctimas ya poseen un informe toxicológico
donde parece demostrarse la alta presencia de digoxin en la
sangre a pesar de que los pacientes nunca habían tenido
prescrito este medicamento. Tanto los resultados finales de
los informes como de las exhumaciones están todavía
pendientes.
Cullen es el más jovencito de nueve hermanos. Su padre era
conductor de autobús y su madre ama de casa. Cullen creció en
un vecindario de clase obrera en pleno Nueva Jersey y con una
familia profundamente religiosa. Su padre murió cuando él
todavía era un niño y su madre murió mientras él estudiaba en
la escuela secundaria. Dos de sus hermanos también murieron, y
él estuvo al cuidado de uno de ellos durante el proceso.
En 1978 decidió alistarse en la marina de los Estados Unidos y
cuando salió ingresó en una escuela profesional de enfermería.
Antes de 1988, encontró su primer empleo en un importante
hospital pero duró muy poco tiempo. Le fueron las cosas
bastante bien y consiguió casarse y tener dos hijas pero
pronto se divorció. En 1998, se había quedado sin trabajo y
estaba lleno de deudas. Cullen sentía que la vida no lo había
tratado nada bien, estaba rencoroso.
Mientras las deudas lo inundaban, él se movía de hospital en
hospital, sus empleos duraban poco, y en St. Luke's Hospital
in Bethlehem se marchó para evitar una investigación por la
muerte de unos 69 pacientes y por una misteriosa caja llena de
medicación para el corazón encontrada en su casilla. Aunque
parece que Cullen no es culpable de las 69 muertes
inesperadas, muchas de esas muertes serán repasadas de nuevo
después de escuchar la sorprendente declaración de Cullen,
hasta ese momento no había habido informes toxicológicos sobre
estos pacientes y solamente se les realizó una autopsia. La
investigación había sido superficial, no se había determinado
la existencia de sustancias o medicamentos en los cuerpos sin
vida, por esa razón, el siguiente paso, y si las autoridades
lo permiten, se procederá a la exhumación de todos los
cadáveres.
Lo sorprendente es que a pesar de que su expediente laboral
estaba manchado y no era nada bueno, Cullen nunca tenía
problemas para conseguir otro trabajo, posiblemente debido a
la escasez de personal de enfermería. Pero todo acabó cuando
se encontró envuelto entre numerosas preguntas referentes a la
muerte del Reverendo Florian Gall. Ahora lo están investigando
en siete condados a través de la fiscalía de los Estados
Unidos.
Representantes del Centro hospitalario Somerset aseguran no
saber que Cullen había sido investigado en otros condados y
sólo comprobaron sus credenciales cuando lo contrataron. Fue
durante el periodo que trabajó en éste hospital donde realizó
su trabajo más mortal, admitiendo haber matado entre 12 y 15
personas en sólo 13 meses.
Según sus declaraciones, actuó así para aliviar el dolor y
sufrimiento de los enfermos, pero las investigaciones
confirman que muchos de los pacientes no mostraban
enfermedades terminales o de gravedad.
El 2 de marzo del 2006, durante el nuevo juicio Charles
Cullen, considerado uno de los asesinos más prolíficos que ha
habido en el sector médico de los Estados Unidos, evitó ser
condenado a muerte tras llegar a un acuerdo con la fiscalía
mediante el cual él les dirá que pacientes mató usando
inyecciones de medicamentos difíciles de detectar.
Durante le juicio se mostró muy tranquilo ante la presencia de
los familiares de las víctimas que mostraron fotografías y
calificaron al ex enfermero de "monstruo".
"En caso de que haya olvidado cómo se veía mi madre, míreme a
los ojos ahorita", le dijo Richard J. Stoecker a Cullen, quien
permaneció calmado y cruzado de brazos en la corte.
El asesino admitió haber usado dosis letales de medicamentos
para matar a sus pacientes. Cuando fue arrestado en diciembre
del 2003 dijo que mató a pacientes "muy enfermos", pero en
realidad algunos no estaban enfermos de gravedad.
Cullen ha dicho a los investigadores que quizá mató hasta 40
personas durante su carrera como enfermero, que empezó en
1987. Más adelante será sentenciado por siete homicidios y
tres intentos de asesinato en Pensilvania.
Finalmente Cullen fue sentenciado a 11 cadenas perpetuas
consecutivas durante la tensa audiencia por 22 asesinatos e
intento de homicidio de otras tres personas sólo en Nueva
Jersey.
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