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Richard Angelo
Estimado lector, lo que escribo a continuación
constituye una de las atrocidades que acontecen en el
mundo en el que vivimos, es un claro ejemplo de vanidad,
se llama Richard Angelo, apodado en Estados Unidos como
"el ángel de la muerte", nuestro personaje de hoy, entre la ficción y la
realidad, una lucha interna de ser, una mente que divaga
entre el bien y el mal, solo que gana el mal, esto es la
vida real y te puede pasar a ti, a mi... la vida es
mucho más emocionante que una película, aprende a
vivirla, no como él y estés alerta... la realidad
siempre supera a la ficción, o eso dicen...
Poco se sabe de su vida, su infancia, gustos,
aficiones...
Hay que reconocer que su vida la intentó dedicar a los
demás, supongo que con esperanzas de ganar notoriedad
pues de joven se ofreció como voluntario de los águilas
y más tarde, en 1980 voluntario para el cuerpo de
bomberos en Nueva York hasta que en 1982 consiguió
trabajo como enfermero y dos años después, a sus 26
añitos entra en escena en el Hospital Samaritan de Long
Island, Nueva York.
Nuestro amigo, decidió jugar a ser héroe, creó la fantasía de
salvar a los pacientes del hospital, fantasía que hizo
realidad pero para ello historió un modus operandi muy
particular, sólo tenía que administrar a los enfermos a través
del tubo intravenoso algunas drogas que los llevarían a un
estado crítico de salud, cerca de la muerte, entonces
demostraría sus capacidades heroicas ayudando a sus víctimas,
impresionando a sus compañeros de trabajo y a los pacientes
con su maestría y así nuestro gran personaje los resucitaría,
les devolvería a la vida, les habría salvado, él y sólo él les
habría dado la vida, esto para nuestro Richard era fascinante,
sería importante, un héroe, un superhombre, el Mesías, en
definitiva, lo que él siempre había deseado.
Sin embargo, muchos pacientes murieron sin que "el ángel"
pudiera intervenir y ahorrarles sus inyecciones mortales.
Pronto llegaría el cambio para Angelo, le destinaron al
"codigo azul", se trataba de emergencias. Solo 12 de los 37
pacientes, vivieron para hablar de su experiencia cercana de
la muerte, esto no le agradó en absoluto, le estaban
arruinando las oportunidades en las que él podía convertirse
en ángel, al parecer por su inhabilidad de mantener a sus
víctimas vivas, continuó inyectando a los pacientes una
combinación de drogas que paralizaban, plomo y anectine. En
ocasiones, les comentaba que les iba a dar algo que les
provocaría una sensación inmejorable. Tras administrar el
cóctel mortal, los pacientes empezaban a sentirse entumecidos
y apenas podían respirar, pocos podían sobrevivir al ataque
mortal.
Sin embargo, llegó el día para Angelo, fue el 11de octubre del
87, uno de sus pacientes, Gerolamo Kucich, apretó el botón
solicitando ayuda de las enfermeras, el paciente les relató
que uno de los enfermeros le acababa de administrar no sabía
que... ya no se encontraba bien. Se le realizó una prueba de
orina, (como era de esperar), la muestra dio positivo a
algunas drogas, así como fármacos que no se le habían
prescrito.
Al día siguiente, la policía entra en acción y constatan que
en su apartamento "nuestro angel" guardaba en el armario
frascos de estas drogas, así que fue arrestado.
Los cuerpos de varias de las víctimas fueron exhumados, al
menos en diez de los pacientes asesinados se comprobó que se
le habían administrado tales drogas, las de nuestro "angel".
Angelo confesó a las autoridades en una entrevista grabada:
"deseé crear la situación en la que el paciente pudiera tener
cierta señal de socorro respiratorio o algún pequeño problema,
y con mi intervención se solucionaría", " no tenía confianza
en mi mismo, me sentía incompetente e inseguro, así que lo
tuve que hacer". ( menudo cabrón despiadado tan comparable a
otros tantos asesinos en serie contemporáneos, con sangre
fría, aprovechando la debilidad humana de los enfermos, los
utilizó y mató con tal de engrandecer su ego y sentirse
importante, reconocido y merecedor de galones....Te imaginas,
nadie está a salvo...).
Le asignaron varias condenas por asesinato en segundo grado.
¿Múltiples personalidades? Sus abogados alegaron que Angelo
sufría de un desorden disociativo de la identidad, es decir,
tenía múltiples personalidades en las que podía moverse,
inconsciente de las acciones de su otra personalidad. Los
abogados lucharon para probar esta teoría introduciendo
exámenes del polígrafo. El juez, sin embargo, consideró
inadmisible la evidencia del polígrafo.
Angelo fue condenado en última instancia por dos cuentas de
asesinato depravado con indiferencia (asesinato de segundo
grado), una cuenta del segundo homicidio involuntario del
grado, una cuenta del homicidio criminal negligente y seis
cuentas de asalto con respecto a cinco de los pacientes y
condenado a 61 años.
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