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Thierry Paulin
Nació el 28 de noviembre de 1963 en la isla Martinica.
Su padre abandonó a la familia poco después de su
nacimiento y su madre, que tenía 17 años, creyó que no
podría hacerse cargo y lo envió con su abuela.
Su abuela no podía dedicarle mayores atenciones ( tenía
un restaurante), y es así como Thierry vive sus primeros
años, alejado de todo afecto y cariño. Al cabo de un
tiempo, su progenitora se vuelve a casar y tiene tres
nuevos hijos. Thierry es llevado con su nueva familia
pero el marido de su madre no se llevaba bien con él y
lo envían a la casa de su verdadero padre, en Francia. Y
como no, su padre también había formado un nuevo hogar y
tenía dos hijos, por lo que el joven Paulin se siente
rechazado por todos y no encuentra un lugar que le
brinde la atención y cariño que necesita. Todos estos
contratiempos se reflejan en su personalidad, que se
manifiesta violenta y difícil.
A sus 18 años, durante la mili, asalta una tienda
amenazando con un cuchillo a la cajera. Por este hecho,
cumple una semana de prisión. Al terminar la mili se
instala en la romántica París y comienza a frecuentar
lugares para homosexuales. En uno de estos clubes
nocturnos consigue trabajo como travestido. Orgulloso de
su empleo, invita a su madre a una de sus actuaciones,
pero ella se horroriza al verlo vestido de mujer y se
marcha, rechazando así la condición homosexual de su
hijo.
Nació el 28 de noviembre de 1963 en la isla Martinica.
Su padre abandonó a la familia poco después de su
nacimiento y su madre, que tenía 17 años, creyó que no
podría hacerse cargo y lo envió con su abuela.
Su abuela no podía dedicarle mayores atenciones ( tenía un
restaurante), y es así como Thierry vive sus primeros años,
alejado de todo afecto y cariño. Al cabo de un tiempo, su
progenitora se vuelve a casar y tiene tres nuevos hijos.
Thierry es llevado con su nueva familia pero el marido de su
madre no se llevaba bien con él y lo envían a la casa de su
verdadero padre, en Francia. Y como no, su padre también había
formado un nuevo hogar y tenía dos hijos, por lo que el joven
Paulin se siente rechazado por todos y no encuentra un lugar
que le brinde la atención y cariño que necesita. Todos estos
contratiempos se reflejan en su personalidad, que se
manifiesta violenta y difícil.
Thierry Paulin
A sus 18 años, durante la mili, asalta una tienda
amenazando con un cuchillo a la cajera. Por este hecho,
cumple una semana de prisión. Al terminar la mili se
instala en la romántica París y comienza a frecuentar
lugares para homosexuales. En uno de estos clubes
nocturnos consigue trabajo como travestido. Orgulloso de
su empleo, invita a su madre a una de sus actuaciones,
pero ella se horroriza al verlo vestido de mujer y se
marcha, rechazando así la condición homosexual de su
hijo.
Thierry se une en pareja con Jean Mathurin, y deciden ir
a vivir juntos a un hotel. Llevaban una vida fastuosa,
con todos los lujos, frecuentaban todos los restaurantes
y se mostraban en público. Pero poco duró la vida
lujuriosa para ellos y acabaron mudándose a un sitio más
económico. Comenzaron a discutir por celos y la pareja
entró en crisis.
Comenzaban días de estafas y tráfico de drogas, ya que esa era
la única manera que encontró Thierry para poder saldar las
deudas que había contraído. A estos crímenes se sumarían otros
de diferente naturaleza, empezaba una carrera criminal en
París cuyo blanco eran las ancianas.
En enero de 1994, una anciana de 91 años, fue atacada por dos
hombres que la amordazaron, ataron, golpearon y robaron todos
sus ahorros. Si bien sobrevivió al asalto, su estado de
nervios le impidió reconocer a los agresores.
En un distrito cercano, y ese mismo día, otra mujer de edad
avanzada, 83 años, fue asfixiada con una almohada y su cuerpo
atado con el sujetador de la cortina. Tras el crimen, se
retiran del lugar llevándose 200 francos. Cuatro semanas
después, el asesinato de una anciana de 89 años es noticia.
En este caso, la mujer había sido sofocada con una bolsa de
plástico, le robaron 500 francos y un reloj. Las agresiones
continuaron y la siguiente víctima fue una maestra jubilada de
71 años, a quien amordazaron, ataron con un cable y golpearon
con tanta furia que le fracturaron la nariz, la mandíbula y
todos los huesos del lado derecho del cuerpo, finalmente la
estrangularon con una bufanda. El robo les dejó unos 10.000
francos.
El descubrimiento de un nuevo cadáver conmocionó a la ciudad,
ya que la suma de mujeres asesinadas ascendía a 8 en solo 5
semanas. La desafortunada víctima era una mujer de 84 años y
sufrió terribles golpes en el rostro, fue obligada a ingerir
soda caústica- tenía la garganta y la boca totalmente
abrasadas-, y torturada hasta la muerte. También hubo un robo
asociado, que ascendió a la suma de 500 francos. Hasta el
momento, la policía estaba desorientada, pues el móvil de los
homicidios parecía ser el robo pero las sumas sustraídas eran
de escasa importancia, por lo que los investigadores trazan un
perfil del posible atacante, trabajo bastante complejo pues
los crímenes no encajaban en ningún patrón conocido: no
existía un móvil sexual pero sí era altamente importante el
sadismo, la ferocidad y la impiedad de que eran objeto las
mujeres atacadas.
La ausencia de pistas concretas para atrapar al asesino hizo
entrar en pánico a toda la población, por lo que la policía
tuvo que reforzar la zona frecuentada por el asesino con
personal de otros distritos, así como también poner a
disposición de la población teléfonos de emergencia para
asesoramiento o para denunciar alguna situación extraña.
Para el verano de 1986 ya habían sido asesinadas unas 16
ancianas, dos años después del comienzo de los ataques, con un
período en el cual no se manifestó la presencia del asesino en
la zona. La razón por la cual Thierry no mató durante doce
meses es fácilmente explicable: estaba encarcelado por venta
de cocaína. Sus huellas dactilares fueron tomadas, pero no se
cotejaron con las encontradas en las diferentes escenas del
crimen de los asesinatos puesto que eran delitos diferentes y,
además, Paulin había sido arrestado en otro distrito y no en
París. Lamentablemente, la información no se cruzó.
Afortunadamente, la primera víctima se recuperó del trauma, y
tres años después estaba dispuesta a contar, con lujo de
detalles, las características de su atacante. Con esos
valiosos aportes se confeccionó un retrato que se distribuyó
en todo París y sus alrededores. Finalmente, Thierry Paulin
fue identificado y detenido. Tras comprobar que sus huellas
eran iguales a las halladas en las escenas de los asesinatos,
fue interrogado por la Brigada Criminal durante 43 horas
ininterrumpidas!!, finalmente se declara autor de unos 20
asesinatos.
Mientras duró el interrogatorio no demostró remordimiento
alguno, para él la vida no valía un penique, sobretodo la vida
de las personas mayores, a quienes odiaba. Puede que ese
sentimiento fuera fruto del rechazo del que fue objeto toda su
vida, desde la niñez hasta cuando se manifiesta homosexual, el
desamor e incomprensión lo hicieron indiferente al sufrimiento
ajeno. Confesó que no siempre actuaba solo, y que ataca a los
débiles, que únicamente en los primeros homicidios lo acompañó
su amante Jean Mathurin. Declarado culpable de asesinato y
robo con violencia en 18 ocasiones.
El 16 de abril de 1989, mientras cumplía su condena, murió en
su celda, enfermo de SIDA, a la edad de 26 años.
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