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Nairobi, Alrededor de 70 mil chadianos refugiados en la localidad de Kousseri, en la frontera con Camerún, corren el inminente peligro de atravesar una crisis humanitaria, por las precarias condiciones de vida en los campamentos.
Datos proporcionados por el Comité de la Cruz Roja Internacional (CICR) indican que esas personas viven hacinadas a la intemperie y con insuficiente abastecimiento de agua y comida.
Si esta situación continúa es probable derive en una crisis humanitaria, dado el peligro de brotes epidémicos, aseguraron expertos.
Al menos 100 personas murieron y más de 800 sufrieron heridas durante los enfrentamientos que comenzaron el fin de semana en N'Djamena, capital de Chad, entre el ejército y fuerzas rebeldes.
Los informes de la CICR precisan que la mayoría de las víctimas recibieron el fuego cruzado de las partes en pugna, aunque las cifras son preliminares, pues aún se trabaja en el rescate de cadáveres en las calles capitalinas.
Aunque en esta jornada prevalece la calma con el repliegue de los rebeldes hacia el este de N'Djamena, el gobierno de Idriss Deby decretó el toque de queda en horas de la noche en esa urbe y en seis provincias más como medida de seguridad.
El mandatario chadiano pidió hoy a la Unión Europea el envío de sus efectivos de la EUFOR a fin de aplacar la situación, que tuvo su punto culminante el sábado último cuando los insurgentes llegaron a rodear el palacio presidencial.
El Ministerio de alemán de Relaciones Exteriores, de otro lado, informó en un comunicado que desembolsó un millón de euros (casi millón y medio de dólares) para la compra de alimentos, medicinas y otros artículos y ser distribuidos en esa nación centroafricana.
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