Powered by Conduit |
toolbar powered by Conduit |
![]() |
![]() |
![]() |
San Petersburgo, Un ultramoderno sistema biométrico de acceso convierte hoy en inaccesibles para los ladrones las obras atesoradas en el nuevo depósito del museo más famoso de Rusia, el Ermitage, con sede en esta ciudad.
Instalado este año a un costo de cuatro millones de euros, el procedimiento de identificación escanea en tres segundos la forma del cráneo, el iris del ojo y otros parámetros.
Una vez dentro del depósito, la persona es seguida por cientos de cámaras de video que registran todos sus desplazamientos.
Otra barrera es el respectivo código denominado PIN, cuya introducción es imprescindible para que funcionen los ascensores y los baños, además de que cada empleado tiene derecho a estar solo en una determinada sección del inmueble.
Ante la presencia de un automóvil extraño en el recinto del depósito, un sensor especial no instalado en ningún otro museo del mundo analiza al chofer, los pasajeros y la carga.
En caso de detectar la marca del Ermitage resonará una alarma ensordecedora y el ordenador bloqueará todas las puertas.
Robos de valiosas obras en 2006 provocaron un escándalo que motivó la intervención del presidente, Vladimir Putin.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/