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Panamá, Los panameños recuerdan la conclusión de los acuerdos logrados entre el general Omar Torrijos y el presidente James Carter, en 1977, que marcaron el principio del fin de la ocupación neocolonial de Estados Unidos.
Después de más de un siglo de injerencias políticas y militares, movidas por el apetito que despertaba su estratégica posición como vía de comunicación entre el Atlántico y el Pacífico, Washington se vio obligado a aceptar los derechos de la pequeña nación istmeña.
El propio Carter lo recordó el pasado lunes, durante la apertura de los trabajos de una tercera ruta acuática, más ancha y profunda, paralela al Canal construido entre 1903 y 1914, que Estados Unidos manejó en su propio beneficio hasta el último día del siglo XX.
Aquel acto de suscripción de los tratados Torrijos-Carter fue un momento excepcional, en el que con valentía, tenacidad y un talento natural especial, el general panameño de humilde extracción, logró canalizar la rebeldía nacional como fuente de derecho.
La política expansionista de Washington en los albores del siglo XX, que hacía estragos en México, Cuba, Haití, como pivotes en la cuenca del Caribe, aprovechó la debilidad de Panamá y su justo afán de progreso para adueñarse de los derechos del Canal interocéanico.
El Tratado Hay Bunau Varilla permitió terminar la vía dejada inconclusa por el grupo francés de Ferdinand De Lesseps y le concedió a Estados Unidos la administración de una franja de terreno de 15 kilómetros de ancho a lo largo de la vía acuática.
La llamada Zona del Canal se convirtió en un verdadero enclave militar colonial, cercado, que con el tiempo se consideró la quinta frontera, objeto de protestas y reivindicaciones, reprimidas a tiros en más de una ocasión.
Con la firma de los tratados de 1977, Torrijos logró revertir al Estado panameño la soberanía sobre aquel territorio y el propio canal, formidable fuente de ingresos capaz de poner fin a la pobreza, que golpea al 40 por ciento de la población.
Ese es el desafío actual, según expresó el presidente Martín Torrijos, probar que valió la pena el sacrificio de varias generaciones para recobrar el Canal.
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