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Entre promesas, encuentros informales y el silencio sobre la presencia militar norteamericana en Iraq, finalizó hoy la primera jornada de la Conferencia Internacional sobre ese país árabe, en el balneario egipcio de Sharm el Sheij.
A la cita, de dos días, asisten más de medio centenar de países, representados muchos de ellos por sus cancilleres, y una docena de organizaciones regionales e internacionales, incluida la ONU.
La reunión tiene como objetivo crear mecanismos de ayuda económica y contribuir a la estabilidad política en esa convulsa nación del golfo Pérsico, estremecida tras la invasión y posterior ocupación de Estados Unidos y sus aliados, en marzo de 2003.
De manera unánime se aprobó un plan quinquenal para estabilizar ese país política y económicamente, según reveló una fuente no identificada de la ONU.
El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, inició el encuentro con promesas de realizar una distribución equitativa de los vastos recursos petroleros y de oportunidades políticas entre las etnias y sectores religiosos.
Exhortó, además, a los participantes a que condonen la deuda externa, ascendente a 140 mil millones de dólares, contraída fundamentalmente con Arabia Saudita y Kuwait, según declaró el ministro de Finanzas de Iraq, Bayan Yabr.
Al Maliki obvió hacer referencia a la presencia militar estadounidense en su país, tema poco probable que salga a relucir, en una reunión matizada por intereses discordantes. Días antes fuentes del gobierno descartaron hablar de un calendario de retirada.
Más de 140 mil oficiales y soldados de Estados Unidos y otros miles de otras naciones permanecen en ese país vecino, en contra incluso, de la inmensa mayoría de la población que pide su salida, mientras la Casa Blanca insiste en permanecer.
Sin muchos trascendidos, transcurrió la cita entre la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, y el ministro sirio de Asuntos Exteriores, Walid al Maullem, encuentro del más alto nivel entre las dos naciones en los últimos cuatro años.
La reunión era esperada como uno de los acontecimientos más importantes de Sharm el Sheij, al igual que el diálogo entre la jefa de la diplomacia norteamericana con su par iraní, Manucher Mottaki, este último no descartado del todo por los asistentes.
Washington acusa a Damasco y a Teherán de ser instigadores de la violencia en el vecino Iraq.
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