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Moscú, El discurso del presidente ruso, Vladímir Putin, ante el Parlamento centra hoy con resonancia el acontecer noticioso del país, sobre todo por los serios pronunciamientos en dirección a Estados Unidos y a la OTAN.
Fueron varios los aspectos abordados en lo que consideran, formalmente, la última alocución anual del mandatario ante la Asamblea Federal: situación interna, ejército, prioridades de integración en el espacio postsoviético y proyecciones en materia externa.
Como en otras intervenciones en las que se proyecta la imagen de Rusia al exterior, tanto por parte de Putin como de otros funcionarios del Kremlin, este discurso dejó la impresión de que las discrepancias de Moscú con sus socios europeos y norteamericanos no son pasajeras.
Estos serios pronunciamientos fueron concebidos para generar una potente resonancia en el mundo y dejar clara la postura rusa en cuestiones claves y estratégicas, afirmó el presidente del Fondo Política, Viacheslav Nikonov.
Uno de estos planteamientos tiene que ver directamente con el Tratado de armas convencionales y la moratoria propuesta por Putin al calor de las circunstancias internacionales actuales y la falta de vigencia.
Surgido para crear un balance entre las fuerzas del Pacto de Varsovia y la OTAN, a la luz de la realidad concreta de hoy, ese acuerdo carece de sentido, sostuvo el experto.
Rusia sigue siendo el único país vinculado de pies y manos al viejo tratado, toda vez que la versión adaptada no ha sido ratificada por estados occidentales, recordó Nikonov.
Moscú cumple estrictamente las disposiciones en cuanto a la limitación de armamentos y fuerzas convencionales, en un orden unilateral, mientras los socios europeos avanzan en sentido opuesto.
De ahí que lo planteado en la alocución presidencial sea una seria señal por parte de Putin del disgusto de Moscú ante la situación militar y política en Europa.
Indicó que medios occidentales destacaron con preocupación sólo dos aspectos del discurso: las denuncias de injerencia externa en el proceso electoral a fin de influir en los comicios de este año y una posible "despedida de Rusia del Tratado armamentista".
Lo más importante es que afloran problemas en el formato Rusia-OTAN, que no pueden ocultarse por más tiempo, pues son evidentes.
El analista refirió que Estados Unidos, por ejemplo, puede dislocar sus tropas donde quiera y en la magnitud que así lo considere, mientras Moscú se reduce en su propio territorio.
Tal enfoque no puede en lo absoluto corresponderse con los intereses militares y políticos estratégicos rusos.
Sobre los planes de emplazamiento del escudo antimisil norteamericano en Europa, Putin dijo que por primera vez en la historia se desplegará armamento estratégico de Estados Unidos en territorio europeo.
Medios de prensa coinciden aquí en que incluso en los años de la guerra fría esos tipos de medios no se dislocaron en Europa, pero más preocupa el hecho de que el futuro teatro de operaciones se desarrollará cerca de las fronteras rusas.
Putin denunció a ese respecto que hace tiempo se quebrantó el balance de fuerzas y de armamentos, precisamente a favor de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
El titular del Senado, Serguei Mirónov, opinó que la moratoria anunciada por el Jefe de Estado y la cúpula castrense es la primera respuesta asimétrica ante el escudo antimisil de Estados Unidos.
Mironov fustigó las justificaciones "defensivas" de parte de Washington y dijo que esos elementos anticoheteriles en realidad engrosan las fuerzas estratégicas nucleares de Estados Unidos en Europa, cerca de las fronteras rusas.
El discurso de Putin parece dejar un mensaje de que el divorcio con la OTAN no es insignificante ni pasajero, y que Rusia se fortalece para afrontar amenazas desde flancos impredecibles.
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