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Nuevo León, La defensora de los derechos indígenas y premio Nóbel en 1992 analiza la oportunidad de contender por la presidencia de Guatemala. En la búsqueda Indoamericana de retornar mayor presencia política y pública a nuestros hermanos indios, la defensora de los derechos indígenas y premio Nóbel en 1992 analiza la oportunidad de contender por la presidencia de su natal país, Guatemala, en las elecciones próximas del 2008.
Rigoberta Menchú, nacida en la comunidad de Chimel, Guatemala, se presentó ante jóvenes y niños del Instituto San Roberto y ahí les habló un poco sobre su vida y los episodios, algunos buenos otros desgarradores, que tuvo que afrontar para que en 1992, y gracias a su labor de mediadora entre la guerrilla y el gobierno guatemalteco, obtuvo el Premio Nóbel por la Paz.
Después, en rueda de prensa para los medios de comunicación, la defensora de los derechos indígenas comentó que aún esta analizando la posibilidad de competir por la elección presidencial del 2008 en su país, aunque son varias las causas por las que aún no se anima a tomar la decisión. "Tengo dos limitaciones (que la detienen en tomar la decisión), una es que hasta este momento no tengo un partido que me permita llegar a la presidencia, por lo que se dificulta la situación; por otra parte, los partidos que han ofrecido sus puertas lo han hecho para el puesto de vice-presidenta y así no me permitiría desarrollar la ideología que vengo sosteniendo desde hace años, pero aún hay tiempo, todavía no es muy tarde para decidir", explicó la mujer, con raíces de la cultura Maya.
Aunque en todo momento habló que, de competir en las próximas elecciones presidenciales de su país seguiría al pie de la letra sus ideales en pro de una mayor representatividad indígena en la política de su país, también comentó que está conciente que la tarea sería muy difícil de llevar a cabo. La mención salió a flote después de que alabara la posición del gobierno boliviano al mando del indígena y campesino Evo Morales, a quien reconoció su postura de buscar una mayor representatividad de sus compatriotas indígenas en las más altas esferas políticas de su país.
De esta forma, comentó que la situación actual de América Latina está propicia para que los grupos vernáculos ocupen puestos de gobierno y, como pasó en Bolivia, recuperen el poder de las naciones que alguna vez les pertenecieron.
"Aunque pueda haber alianzas entre algunos partidos y sí me puedan dar cabida en las elecciones, yo no me iré sola, sino que irán conmigo todo el pueblo indígena de Guatemala, con ese avance extraordinario que tenemos en materia de multi-culturalidad, en ese contexto haremos por fin un gobierno plural, pero si no se dan estas condiciones en esta elección tendremos que esperar hasta el 2012", sostuvo Rigoberta Menchú.
Los pueblos indígenas empiezan a recuperar lo suyo. La subida al poder del presidente boliviano Evo Morales es el resultado de una creciente participación de los grupos indígenas de Indoamérica, en donde ya es posible pensar que los integrantes de las comunidades prehispánicas retomen al poder que alguna vez sostuvieron con tanta grandeza. Aunque consideró que los pueblos vernáculos de Indoamérica deben unirse para buscar una mayor representatividad y aceptación entre la sociedad, consideró que en cada país se tiene que dar un proceso diferente, pues las etnias en cada nación tienen ideas y costumbres muy diferentes entre sí.
Así que, sacó a relucir que aún hace falta una individualización de cada grupo étnico en Indoamérica, pues cuando se habla de "indios" en el continente se hace de una forma despectiva y globalizadora, restando importancia a cada una de las culturas. "La situación por la que deben atravesar los naciones indias de América del Sur debe ser particular en cada una de las naciones, no será lo mismo la forma en que los indígenas de Bolivia llegaron al poder a como se conseguiría llegar a esa instancia en Guatemala", sostuvo Menchú.
De igual forma, consideró que hoy en día los pueblos indígenas de América del Sur están listos para co-gobernar, si no es que ocupar los puestos del poder ejecutivo de cualquiera de las naciones que conforman al continente.
Lo importante no radica en gobernar, no, sentencia la defensora de los derechos indígenas, sino que la principal necesidad de los grupos étnicos es tener un respaldo para que no se pierdan sus costumbres y sus tradiciones, pues cada año el riesgo de perderlas aumenta en gran medida. En este sentido, comentó que la principal necesidad de las comunidades prehispánicas en México es sobrevivir.
"En el caso de México lo que se esta buscando es la sobrevivencia de los pueblos indígenas, si no hacemos algo los pueblos indios están en riesgo de perder su gran cultura, su gran imaginación debido a que siguen siendo minorías y sus costumbres se vuelven mitos vivientes, porque aunque están vivos, la sociedad los tiene como muertos", señaló Menchú.
Los genocidios, una deuda pendiente en AL. Debido a que en Argentina se están siguiendo muy de cerca a los participantes de los genocidios que ocurrieron durante la etapa de la dictadura militar en la década de los 70 y 80, y al reciente fallecimiento del dictador chileno Augusto Pinochet y que no alcanzó a ser juzgado en su país, Rigoberta Menchú consideró que es necesario y urgente que todos los genocidas sean procesados para que América Latina pueda olvidar ese oscuro episodio de su pasado. La indígena Maya consideró que " olvidar es dar pie a que vuelva a pasar", por lo que destacó lo que hace actualmente la justicia argentina y conminó a que los países que vivieron una etapa tan difícil como la dictadura militar busquen procesar a aquellos que asesinaron y desaparecieron a cientos de miles de jóvenes en aquellas épocas. "Para cerrar un capítulo de tragedia como el que vivó el continente es necesario que se cierre con justicia, porque de lo contrario podemos olvidarlo y, en la vuelta de la esquina nuestros hijos pueden volver a ser genocidas, olvidar es un riesgo, es caer en el riesgo de que se vuelva a cometer", sostuvo la Premio Nóbel.
Sin embargo, explicó que los ajusticiamientos públicos y violentos, como el que realizó Estados Unidos con Sadam Hussein no es lo correcto, pues de esta manera lo que se hace es encender la llama de la violencia entre la sociedad; lo importante, señala Menchú, es que sean juzgados por la justicia.
"Hay que tener respeto hacia nuestros muertos, la paz de nuestros muertos es importante, por eso tenemos la necesidad, todos los Indoamericanos, de cerrar ese capítulo tan oscuro con justicia", expresó Rigoberta Menchú.
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