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Canberra, Los australianos siguen hoy con preocupación el caso de David Hicks, uno de sus coterráneos encarcelado desde hace cinco años en Guantánamo, Cuba, que junto a decenas de reclusos permanece sin ser acusado de manera formal.
El abogado de Hicks, David Mc Leod, acusó a Estados Unidos de intentar desacreditar a su cliente y desviar la atención de la opinión pública con la lista de cargos publicada la víspera en Washington.
Los ánimos de la población comienzan a caldearse y las demostraciones de rechazo contra el prolongado encarcelamiento del llamado talibán australiano no se hacen esperar.
La organización progresista GetUP lanzará una campaña en la que emitirá anuncios televisivos, financiados por particulares, para reclamar que Hicks sea juzgado en Australia.
También colocó decenas de letreros en las principales ciudades del país.
El abogado destacó que las acusaciones de apoyo material al terrorismo e intento de asesinato en violación de las leyes de guerra son a su juicio muy parecidas a las empleadas en el 2004.
Una comisión especial militar enjuició a Hicks por esos delitos, pero poco después el Tribunal Supremo de Estados Unidos declaró ilegal el proceso. El acusado se declaró inocente.
Decenas de presos de las guerras en Afganistán e Iraq se encuentran recluidos sin cargos formales en la base militar estadounidense de Guantánamo, mantenida por Estados Unidos de forma ilegal y contra la voluntad de los cubanos en el sureste de la isla.
Los abusos físicos y sicológicos contra los detenidos en ese enclave han sido denunciados en reiteradas ocasiones.
El primer ministro australiano, John Howard, aliado de Estados Unidos, dijo que sus peticiones para acelerar el juicio fueron ignoradas.
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