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Washington, La oposición contra el presidente estadounidense, George W. Bush, por insistir en el envío de más tropas a Iraq aumenta hoy, en medio de enfrentamientos entre la Casa Blanca y el Legislativo con mayoría demócrata.
Ese conflicto verbal se intensificó después que la víspera la titular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, sostuvo que el gobierno de Bush pone en peligro a los soldados en suelo iraquí para que los demócratas aprueben nuevos fondos de guerra.
Pelosi insistió en que el inquilino de la Cssa Blanca es responsable y debe responder por ese conflicto armado.
Washington tiene desplegados en territorio iraquí a más de 140 mil soldados, a los que se sumarán otros 21 mil 500 uniformados, según la nueva estrategia bélica de Bush, que pretende prolongar la presencia de Estados Unidos en esa nación árabe.
Ante las agrias críticas de Pelosi, la Casa Blanca dijo en un comunicado que esas declaraciones contra el gobernante Bush son venenosas.
Las amargas recriminaciones marcaron la agudización de la disputa política por el programa bélico del mandatario, el cual fue dado a conocer la semana última.
Al tiempo que la Oficina Oval sugiere la escalada agresiva contra Iraq, el gobernante republicano enfrenta un creciente escepticismo por parte de la población y duras críticas de una comisión bipartidista del Congreso.
Más del 60 por ciento de los estadounidenses consultados en una reciente encuesta del diario Los Angeles Times y la agencia Bloomberg, descalificaron el programado incremento de soldados en la nación oeste-asiática.
Fustigaron además la gestión administrativa del mandatario respecto al manejo del conflicto.
La mitad de los entrevistados opinó que el Ejecutivo encaminó deliberadamente a Estados Unidos hacia una conflagración sin salida y actualmente carece de una estrategia eficaz para detener el caos.
Por su parte, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, criticó al mandatario por su errática conducción de esa guerra iniciada en marzo de 2003.
También recordó que en casi cuatro años la invasión le costó a Washington tres mil 25 soldados muertos, más de 20 mil heridos y gastos militares de cientos de miles de millones de dólares.
Los senadores demócratas Hillary Clinton y Chris Dodd también abogaron por restringir los destacamentos armados, como fórmula para salir del atolladero en que se encuentran los uniformados norteamericanos, acosados por la insurgencia iraquí.
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