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Iraq-2006: fracaso político y derrota militar estadounidense

El 2006 ratificó el fracaso político y derrota militar estadounidense en Iraq al perder el Pentágono más de 800 militares y quedar en evidencia su incapacidad de controlar la ingobernabilidad.

Si un rasgo caracterizó la guerra en estos 12 meses que terminan fue la consolidación de las fuerzas insurgentes, apoyadas cada vez más por la población, y la frustración del gobierno iraquí y del mando de ocupación norteamericano de gobernar.

El atentado con dinamita contra la mezquita de Samarra, norte de Bagdad, el 22 de febrero, activó las diferencias de carácter confesional entre musulmanes chiítas y sunitas y condujo a una imprevisible guerra civil que dejó miles de víctimas.

Todavía no está esclarecido si la voladura de la cúpula dorada del mausoleo fue llevada a cabo por naturales o fue una bien planificada acción de las tropas estadounidenses, a las que se responsabiliza de fomentar las pugnas internas y de financiar escuadrones de la muerte.

En abril se ratifica al kurdo Jalal Talabani como presidente del país y es nombrado como jefe de gobierno el chiíta Nuri al Maliki, después de largos meses de enfrentamientos entre los miembros del Parlamento.

El primer ministro buscó zanjar las diferencias políticas y étnicas entre las minorías en el poder e intentó conseguir la ansiada reconciliación nacional, que vio fracasar ante la oposición de la resistencia.

En el gabinete, Al Maliki pudo hacer bastante poco si se tiene en cuenta que importantes funcionarios están acusados de ser instigadores de la violencia que prevalece en las calles, en tanto la corrupción aumentó a niveles insospechados.

El jefe del ejecutivo es bien visto por Washington, aunque ante la crisis de los últimos meses, vinculada a su ineficacia administrativa, llevó a que fuera cuestionado y se habla de su posible destitución.

Amplios sectores acusan a la policía de secuestros masivos, torturas y ejecuciones, a tenor de que los plagiadores actúan con total impunidad, sobre todo en la capital iraquí.

Iraq vive en total caos: informes dan cuenta que en tres años y 10 meses murieron más de 650 mil civiles iraquíes y unos dos millones abandonaron sus hogares o huyeron hacia otros países, según el Ministerio de Salud.

Desde el inicio de la invasión y ocupación en marzo del 2003, el pueblo iraquí vio bajar su nivel de vida con la destrucción de la infraestructura de los servicios básicos como agua, alcantarillados, electricidad y atención sanitaria.

Estadísticas revelan que más de dos mil médicos y enfermeras han sido asesinados, 18 mil abandonaron el país y 250 fueron secuestrados en los últimos tres años, lo cual contribuyó a un significativo aumento en los indicadores de mortandad.

La red nacional de distribución de electricidad sólo puede brindar ese servicio con relativa eficiencia (una de cada cuatro horas) en la capital, originado por el deterioro de la red y la carencia de combustible, en una nación considerada la tercera de mayor reserva mundial.

Un informe del Ministerio de Petróleo iraquí señaló que el país dejó de ingresar alrededor de 25 mil millones de dólares por concepto petrolero, debido a los sistemáticos ataques rebeldes a la infraestructura y la insolvencia del gobierno por modernizar el sector.

Se suma a ello, además, la mala administración técnica y el fracaso en emplear nuevos métodos de perforación y extracción. De sus dos mil 300 pozos, apenas mil 600 eran productivos.

El pasado 11 de octubre el parlamento iraquí aprobó una ley para dividir al país en tres regiones federales, lo cual es visto por analistas como un paso más para la repartición de los abundantes recursos petroleros y desmembrar a la nación.

Este es uno de los objetivos geopolíticos de la agresión de Estados Unidos a Iraq a fin de debilitar al estado árabe dentro de la región, consideran analistas.

Con el establecimiento del federalismo, los kurdos, ya establecidos, ocuparían el norte del país, donde son copiosos los pozos del combustible fósil y los chiítas comandarían el sur, con similares beneficios naturales.

La minoría sunita, que se opone con vehemencia a la decisión, quedaría destinada a regir en el centro del país, reconocido por su marcada pobreza de carburantes.

El fracaso político y militar de Estados Unidos en la nación del golfo Pérsico se hizo más evidente en el 2006, a pesar de que durante todo el año el presidente George W. Bush valoró de positiva la marcha de los acontecimientos.

En el orden político, el impacto de la guerra se hizo sentir en las elecciones intermedias de noviembre, al perder los republicanos la mayoría en la Cámara y el Senado.

Mucho tuvo que ver el incremento de militares muertos, ascendentes a casi tres mil, y los más de 22 mil heridos desde el 2003, además de los gastos al presupuesto valorados en más de 400 mil millones de dólares de conjunto con la guerra en Afganistán.

Hasta hoy perecieron 800 soldados y oficiales, la cifra más alta en igual etapa que en los años precedentes, al ser abatidos 446 en 2003; 576 en 2004 y 598 el pasado año.

El presidente y sus seguidores tuvieron que recurrir en más de una ocasión a la gastada artimaña de la amenaza terrorista para intentar modificar los desfavorables cuestionamientos, que llevaron a que en diciembre sólo el 38 por ciento de los norteamericanos apruebe su gestión.

Los últimos estados de opinión cuestionan la guerra de Iraq y sus negativas consecuencias en la expansión del terrorismo por el mundo.

Un documento secreto de 16 agencias de inteligencia de Estados Unidos reconoce que este conflicto bélico exacerbó ese flagelo, lejos de disminuirlo, como pretende hacer ver Bush.

El informe presentado al mandatario estadounidense por un comité de expertos el pasado 6 de diciembre fue la reafirmación del fracaso iraquí.

La Comisión Baker-Hamilton propuso 79 recomendaciones a la Casa Blanca para modificar la política seguida en Iraq, que incluye la vía diplomática, la reducción paulatina de las tropas (retirada) y el condicionamiento al gobierno iraquí de más ayuda por eficacia.

Termina el 2006 y Bush no se ha pronunciado aún sobre cuál será la política a seguir en 2007 en el país árabe, aunque sí reconoció, al cabo de más de tres años, que la situación no va bien.

Viernes, 29 de Diciembre de 2006 23:23. Escrito por: Crist Nasar Enlace a la noticia. Medio Oriente

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