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La Habana, Los estados del Gran Caribe deben permanecer alertas ante la posibilidad de ocurrencia de un Tsunami o las inundaciones causadas por un huracán, afirmó hoy aquí el doctor Cesar Toro, de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental.
El catastrófico Tsunami del 2004 en el Océano Indico nos avisó del enorme potencial de pérdida de vidas en la cuenca del Caribe, sostuvo el experto en el VII Congreso de Ciencias del Mar MarCuba 2006, que se realiza en el Palacio de Convenciones de esta capital.
En consecuencia, alertó, no se puede subestimar el impacto de fenómenos naturales de ese tipo sobre la vida y la economía de la región.
Al igual que el Indico o el Pacífico, acotó, esta región ha experimentado un gran crecimiento de la población, principalmente en asentamientos costeros por el desarrollo turístico, factor que incrementa el riesgo de afectaciones humanas.
Durante la temporada alta del turismo pueden coincidir hoy día hasta 25 mil personas al día en un solo puerto de Islas Vírgenes, ejemplificó el investigador.
De ahí la importancia de adoptar medidas elementales de prevención como evitar construir hospitales, aeropuertos y escuelas en zonas de posibles inundaciones, subrayó Toro en conferencia dictada por encargo de Christa von Hillebrand-Andrade, de la Red Sísmica de Puerto Rico.
Hillebrand-Andrade y otros colegas estadounidenses no pudieron viajar a La Habana, explicó a Prensa Latina la doctora Argelia Fernández, del Comité Organizador del encuentro, porque el Departamento del Tesoro norteamericano les negó la visa.
Aunque la amenaza de un Tsunami suele quedar referida en general a la región de Pacífico, sobre todo tras el de diciembre del 2004 en Sumatra, la cuenca del Caribe ha registrado históricamente una mayor cantidad de muertes.
Desde 1842, citó Toro, en el Caribe han perecido por esa causa tres mil 503 personas, mientras en el Pacífico el número asciende a 579.
Cifras del Centro de Datos Geofísicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), de Estados Unidos, muestran como en la región caribeña se han generado hasta el ocho por ciento de los Tsunamis de todo el mundo, en tanto el Océano Indico es responsable de "solo" el siete por ciento.
Por ello se hace imperioso que el área cuente con un sistema propio de alerta contra esos fenómenos naturales.
Este deberá contar con varios componentes esenciales: un módulo de observación y detección, unidad de análisis de datos y entrega de mensajes de alerta a las autoridades, más una red de comunicaciones que incluya protocolos de trasmisión específicos para los mensajes.
A ellos se añade la ejecución de estrategias nacionales de educación ciudadana para garantizar adecuadas respuestas en caso de emergencias por inundaciones tanto de origen geofísico como ante aquellas causadas por huracanes.
Toro enfatizó en la importancia de preparar a tiempo a la población (principalmente las costeras) pues el margen de tiempo para las evacuaciones tras recibirse los primeros avisos es normalmente muy corto.
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