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México, Sólo el himno nacional pudo imponer hoy un corto silencio en el congreso mexicano, durante la ceremonia de asunción del presidente Felipe Calderón, animada por una guerra de insultos entre legisladores partidarios y opositores.
El breve acto formal, donde el mandatario entrante recibió la banda presidencial del presidente saliente Vicente Fox, transcurrió marcada por una incontrolable algarabía de consignas y el uso masivo de silbatos por los diputados del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Al nuevo jefe de Estado sólo se le escuchó a medias su breve alocución de juramento ante la nación, que por primera vez sustituye en México el discurso tradicional de inicio del sexenio, en el que el mandatario expone a la cámara su programa de accion.
Los legisladores del gobernante Partido de Acción Nacional (PAN), junto a sus opositores del PRD, mantenían ocupada permanentemente la presidencia del recinto legislativo desde hace dos días, unos para impedir la toma de posesión y los otros para garantizarla.
Esas 48 horas iniciadas con un primer forcejeo físico de los parlamentarios, tuvo una tregua durante casi 24 horas, pero hoy a las ocho de la mañana se rompieron las hostilidades y comenzaron de nuevo los empujones mutuos y la trompadas.
Desde ese momento y hasta que entraron el presidente entrante y el saliente, a las 10 de la mañana (hora local), se mantuvo una lucha campal; los representantes del PRD por impedir la entrada de Calderón y Fox a la sala y los panistas por favorecer el acceso.
Llegó el momento en que los perredistas controlaron tres accesos de los cuatro que llevan al hemiciclo, donde levantaron barricadas con las butacas de sus bancadas.
Los congresistas del PAN mantuvieron bajo su control el restante, por el cual debía ingresar el Presidente, y fue donde se concentró el foco de mayores trifulcas entre ambos bandos.
Finalmente Calderon y Fox debieron entrar por la puerta trasera de la tribuna, protegidos por un fuerte cordón de la seguridad presidencial de unos 200 agentes, todos ataviados con trajes oscuros y corbatas rojas.
Antes habían llegado por el mismo lugar los diputados neutrales del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quienes completaron el coro necesario para esta sesión especial del Congreso.
Sus rivales políticos recibieron a Calderón, de 47 años de edad, con insultos de "presidente espurio" y le gritaron que su triunfo se debió a un presunto fraude electoral. Los del PAN vociferaban entonces su consigna: "si se pudo".
A pesar de su ausencia al traspaso presidencial, los legisladores de distintos partidos simpatizantes del líder opositor Andrés Manuel López Obrador, le mantuvieron presente con la reiterada consigna de "Obrador, estar contigo es un honor".
Mientras tanto, la presencia de las delegaciones extranjeras invitadas, encabezadas por el ex presidente norteamericano George Bush y el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, paso prácticamente inadvertida, debido a que fueron ubicados en los dos altos balcones del Congreso, protegidos por fuertes medidas de seguridad.
La edificación del legislativo, rodeada por sus cuatro costados con una valla metálica de tres metros de alto, custodiada por miles de agentes de la Policía Federal Preventiva, más que un pacífico parlamento, parecía hoy una replica del filme Estado de Sitio.
Mientras transcurría la ceremonia en el Honorable Congreso de la Unión, afuera, en las principales avenidas del Distrito Federal, se mantenían los retenes militares y transcurría una tranquila marcha de simpatizantes de López Obrador, quien la encabezó.
Un compacto bloque de centenares de miles manifestantes siguieron la avenida Reforma, desde el céntrico Zócalo, en dirección al bosque de Chapultepec, para protestar de nuevo frente al Auditorio Nacional, donde Calderón debió ir a pronunciar su primer discurso como presidente, ante miles de partidarios invitados.
Periodistas mexicanos y reporteros de varios países consultados por Prensa Latina en la tribuna de la prensa del legislativo, estimaron que nunca habían visto un traspaso presidencial tan lamentable e insólito, como el ocurrido en México en este viernes feriado.
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