San Paulo, Brasil- Más de 86 toneladas de peces muertos. Este fue el resultado del desastre ambiental ocurrido en el Río de los Sinos, en la capital del estado de Rio Grande do Sul, del sur de Brasil, a comienzos de octubre. Fueron más de un millón de peces retirados de las aguas. Según el informe de la fundación de Protección Ambiental de Rio Grande do Sul (Fepam), las empresas que actúan en la región, derraman muchos residuos que contaminan el río. La gran cantidad de detritos y la falta de tratamiento en 95% de los casos por parte de la Alcaldía también fueron responsabilizadas.
La Fepam divulgó recientemente el nombre de tres de las seis empresas procesadas por el desastre. Son las compañías Utresa, del rubro de residuos; Gelita del Brasil, de alimentos; y Esteio, que actúa en el rubro del papel. Para el ingeniero agrónomo e integrante del Movimiento Roessler de Defensa Ambiental, Arno Kayser, en las regiones donde hay gran concentración industrial y poblacional, ocurren problemas con las substancias químicas derramadas por las fábricas y la falta de saneamiento.
"Y, en las zonas donde hay gran concentración urbana e industrial, la gente tiene el problema de la contaminación de las industrias, aunque en algunas fábricas haya estaciones de tratamiento, muchas veces ellas tienen problemas de eficiencia y terminan derramando los detritos químicos sin tratamiento, clandestinamente. Y tenemos el problema ya visto con la gran concentración urbana, que es precisamente el de las cloacas."
El valor total de las multas para las seis compañías es de aproximadamente 550 mil dólares. Otras empresas aún pueden ser multadas por el desastre ambiental. En los últimos días más peces aparecieron agonizando en las orillas del río. Bombas de agua están siendo utilizadas para hacer circular el oxígeno y atemperar la situación.