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Sao Paulo, La muerte de Ana Carolina Reston, una exitosa modelo brasileña con rango internacional, reabrió hoy aquí el debate sobre el tema de la anorexia nerviosa (pérdida de apetito).
La joven de 19 años, con 1,72 metros de altura, 40 kilogramos de peso, poseedora de un cuerpo ideal para resaltar la belleza de los vestuarios y una cara angelical, no resistió una infección urinaria.
Preparada psicológicamente para vender belleza, no supo administrar su propia salud y en la tentativa de permanecer siempre delgada desarrolló anorexia nerviosa.
Los 24 días de internamiento hospitalario no la ayudaron a restablecer sus defensas y la común infección urinaria evolucionó para una grave insuficiencia renal que le costó la vida.
Desde los 13 años en pasarelas, viajó a México, Turquía, Japón y China contratada por las firmas Ford, Elite y L Equipe, y desarrolló una obsesión fatal por la delgadez para mantener el empleo.
Su muerte reabrió en Brasil la discusión sobre lo que se exige para alcanzar el patrón de belleza actual y puso a hablar a especialistas de la semana de moda paulista (Sao Paulo Fashion Week-SPFW).
Paulo Martinez, uno de los responsables de la selección de modelos para ese concurso, afirma que la delgadez es dictada por el patrón vigente.
Las profesionales necesitan ser delgadas, pero no enfermas, y las agencias escogen a jóvenes que no tengan relación con el disturbio de la anorexia, dice el estilista.
Desarrollar o no esa enfermedad es problema de cada mujer, pero esa es una cuestión que viene de su casa y las familias tienen que estar pendientes de esa situación, opinó.
La modelo Isabela Florentino, que ha desfilado por 16 años, cuestionó estos criterios y dijo que infelizmente a las modelos se les exige ser cada vez más delgadas.
Los patrones de delgadez impuestos ejercen presión sobre ellas y se les exige tener un cuerpo de 15 años sin comprender que la persona cambia y la dieta severa las afecta, indica.
Florentino, que rige una escuela de muchachas que pretenden seguir la carrera de las pasarelas, alertó que muchas se drogan para no comer y quedan con anorexia o bulimia.
Sólo logran superar ese estado las que son auxiliadas con una terapia adecuada, pero no todas las modelos tienen la misma suerte, indicó recordando el caso de Reston.
Todo comienza como un juego, pero una universidad canadiense confirmó que un 10 por ciento de las modelos anoréxicas mueren por problemas de salud generados por el disturbio.
El tema ha llevado a debates en Italia, Gran Bretaña y Alemania y las casas de moda rechazan prohibiciones que pudieran mejorar la salud en las pasarelas.
En septiembre último, el más importante evento de moda de España prohibió modelos demasiado delgadas, y en India el Ministerio de Salud excluyó de los desfiles de modas a jóvenes escuálidas.
La polémica se arrastra desde el pasado año con una fuerte participación de nutricionistas, después de la muerte de la modelo uruguaya Luisel Ramos, víctima de una dieta extrema.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/