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Teherán, Velada por una inusual discreción, la contrapropuesta iraní a las proposiciones de las cinco potencias del Consejo de Seguridad más Alemania fue caracterizada hoy por un portavoz de la República Islámica de clara y positiva.
La respuesta de Teherán fue entregada este martes a los embajadores aquí de Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Suiza, delegado por Estados Unidos, y Alemania, pero más de 24 horas después, el silencio prevalece.
La respuesta iraní es completa e integrada, dijo Hamid Reza Asefi, portavoz de la cancillería en declaraciones transmitidas por la agencia noticiosa oficial IRNA.
El texto está acompañado de un apéndice con 100 preguntas sobre el paquete elaborado en junio último por esas potencias durante una reunión de sus cancilleres en Austria, acorde con trascendidos de fuentes oficiosas.
Que Estados Unidos y Gran Bretaña no hayan convocado al Consejo para solicitar sanciones contra Irán es alentador, dicen analistas, los cuales recuerdan la insistencia de Washington y Londres en que el país persa suspenda de inmediato el enriquecimiento de uranio.
La República Islámica, en contrapartida, garantiza que su programa nuclear es pacífico, reivindica su derecho a proseguirlo y rehúsa abandonarlo pues lo considera vital para sus planes de desarrollo económico.
La réplica iraní puede contener la autorización a una estricta supervisión de sus proyecto nuclear por el Organismo Internacional de Energía Atómica, el ente de la ONU encargado de vigilar que los programas en esa esfera no sean empleados con fines castrenses.
Las precisiones de Irán fueron entregadas 10 días antes de la fecha fijada por una resolución del Consejo de Seguridad, algunos de cuyos miembros se oponen a la aplicación de sanciones, a saber Rusia y China, lo que ha frenado los ímpetus estadounidenses y británicos.
A la reunión de este martes ha seguido una distensión en la guerra retórica entre la dirección iraní, incluido el guía espiritual, el ayatolá Ali Jamenei, y el presidente Mahmud Ahmadineyad, quienes insisten en que el programa nuclear iraní proseguirá su curso.
De mantenerse la distensión en los intercambios verbales, es posible esperar la apertura de negociaciones, que Irán se ha dicho listo a iniciar y tenerlas adelantadas al inicio de la próxima reunión del G-8.
Sin embargo, expertos no excluyen que el eventual entendimiento sea apenas una tregua en el acerbo enfrentamiento entre Washington y Teherán, que tienen varias cuentas políticas y económicas pendientes.
El gobierno estadounidense acusa a Irán de ser parte de un supuesto eje del mal; el iraní llama a Washington el Gran Satán y le reclama miles de millones de dólares del erario público congelados en sus bancos desde el derrocamiento del Sha Mohammed Reza Pahlevi.
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